Agenda educativa
El 13 de mayo presenté la conferencia ¿Cómo pensamos las políticas educativas? frente a estudiantes de posgrado de la UABC. La primera respuesta, evidentemente, implica que pensamos las políticas desde nuestros marcos referenciales; es decir, según el conocimiento y la experiencia individual, así como desde lo que entendemos o definimos por política educativa.
Siguiendo esta línea de definición de política educativa, ésta tiene un locus; es decir, un lenguaje común. Por ello, cuando nos referimos a la política educativa hablamos de decisiones, del poder para tomar decisiones e instrumentar una variedad de recursos (humanos, económicos y legales); y, en consecuencia, hablamos o nos referimos a políticos, funcionarios y burócratas, pero también a reformas educativas y a los programas de gobierno del momento.
La definición de política educativa, también tiene una episteme; es decir, una forma de conocimiento especializado y científico. Por ello, con frecuencia regresamos a la pregunta: ¿cómo pensar las políticas educativas? La segunda respuesta nos remite a una definición conceptual; regularmente llegamos a ello a través del estudio de las antologías clásicas de política pública de Luis Aguilar Villanueva.
Situarnos en la episteme nos lleva a un mundo especializado. Por ello, cuando hablamos de cómo pensamos las políticas educativas, hablamos de enfoques y métodos que provienen de diversas disciplinas, como las políticas públicas, las ciencias sociales, las ciencias políticas y las ciencias de la educación.
En este tenor, las políticas educativas también podrían pensarse desde su proceso histórico y su institucionalización; es decir, desde comprender cómo nacieron, en qué momento surgieron, quiénes las impulsaron y cómo adquirieron forma y sistematicidad. Este es el ejercicio de análisis que realicé en la conferencia.
Para pensar las políticas educativas en México, al menos desde un marco histórico y de institucionalización, tenemos que hablar de sus fundadores, así como de las instituciones que les dieron forma. En ese sentido, es necesario identificar a pioneros de la investigación educativa y de la política educativa, como Pablo Latapí Sarre, Carlos Muñoz Izquierdo y Manuel Ignacio Ulloa Herrero.
Estos pioneros de la investigación educativa también contribuyeron a la institucionalización del campo de la política educativa. Ellos impulsaron la creación del Centro de Estudios Educativos en 1963, una instancia separada del gobierno en términos analíticos y de independencia presupuestal, desde la cual se estudiaron dimensiones políticas, económicas y sociales de la educación.También, contribuyeron a la creación de institutos de investigación como el DIE del Cinvestav y el CESU de la UNAM; promovieron la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos y dieron impulso y forma al primer Congreso Nacional de Investigación Educativa en 1981, antecedente de lo que posteriormente sería el Consejo Mexicano de Investigación Educativa, formalizado en 1993. Así de grande fue el tamaño de su contribución.




