MEMENTO
“Offer me solutions, offer me alternatives, and I
decline… It’s the end of the world as we know it and I
feel fine”
Its The End Of The World As We Know It – R.E.M.
Mundo proviene del latín mundus, que significa «limpio», «ordenado» o «elegante». Denota orden, armonía y adorno, contraponiéndose a la idea de caos. Evolucionó para designar el conjunto de todo lo existente, la Tierra o la sociedad. La palabra mundo ha pasado de describir el «orden y aseo» de la creación a ser la suma de todo lo existente.
Fue por cuarto o quinto año de primaria cuando me enteré de que el Sol iba a estallar. Más tarde que temprano, como cualquier otra estrella explotará y con ello terminará la vida en el mundo.
Los días posteriores fueron sumamente tristes. Me sentí ansioso, algo desolado. En fin, busqué información al respecto y, efectivamente, el Sol estallará, pero eso sucederá en muchos miles de años. Será más fácil que la humanidad acabe con nuestro planeta a que el Sol lo destruya. A partir de ese momento comprendí que no podemos andar por la vida preocupándonos por el futuro a tan larga distancia. No nos asusta el futuro, sino el no estar preparados para enfrentarlo. El Sol va a estallar y ninguno de nosotros está preparado para eso. Los planetas vecinos se acabarán, pero para eso aún faltan muchos años.
En tiempos recientes me he despedido de mucha gente, algunas personas en vida, algunas a través del adiós que otorga la muerte. Tengo presente que la fecha de despedida de los demás y la propia se acerca a cada instante e intento estar preparado para la ausencia. Quizá para muchos la vida siga su rumbo, quizá para algunas personas esa fecha sea intrascendente, quizá solo sea un día más o uno menos.
Mi papá tiene una frase: «Todos los días se acaba el mundo… al menos para alguien», y durante mucho tiempo se me hacía una premisa absurda, ridícula. La realidad es que es sumamente filosófica, pues el mundo que cada persona experimenta se acaba con su último aliento. Y a veces no lo entendemos hasta que nos toca de cerca. El día que Virgo partió, el mundo, para mí, se acabó un poquito…
Para algunos, el mundo es eso que hace posible que algo tenga significado. No ves cosas aisladas. Ves una taza como útil para beber, no como un cilindro con asa. Ves una calle como «transitable» o «insegura», no como un lugar. No ves una construcción como casa, ves un hogar. El mundo, entonces, es el conjunto de significados.
No puedes salirte del mundo para observarlo desde afuera. Todo lo que piensas, percibes o juzgas ya ocurre dentro de un mundo previamente dado. Incluso cuando dudas, lo haces desde un mundo. No eres alguien encerrado en tu cabeza mirando hacia afuera; eres alguien ya implicado, ya arrojado en relaciones, usos, lenguajes, entorno y contexto. No hay primero un «yo» y luego un «mundo»; hay una unidad previa. Estás inmerso en él antes de poder pensarlo.
El mundo no es lo que vemos… es desde dónde lo vemos. Por eso cambiar de perspectiva es reconfigurar el mundo mismo. Y por eso cuesta tanto, no estás moviendo una idea, estás moviendo el todo, donde esa idea se sostenía.
Por eso es que la forma en que vemos nuestros mundos afecta a otros, la realidad es que no hay sistemas solares en las personas. Hay universos por todos lados, mi mundo se ve afectado por los mundos de todos ustedes y viceversa.
Y referente al final del mundo, estoy consciente de que terminará tarde o temprano. Tengo cincuenta, ya solo me quedan unas cuantas décadas de existencia, pero, pero, pero… eso no me impide seguir mundeando. Nos preocupa tanto cómo termina todo que se nos olvida que, mientras tanto, todo está pasando.
La conseja de hoy
No podemos vivir con el temor constante de un final, es como no disfrutar un helado porque se acabará. Muchas veces no vivimos el momento por estar pensando en un final. Y, como suelo decir de un tiempo hacia acá, “no es que el mundo estallará, es que el mundo es estar y ya”.



