Lupita y su hija Eva

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LA RULETA

Por: Catalina Hermosillo Durán

Muchas veces la muerte no es separación, sino unión. Mi abuela Lupita Cuéllar Herrera, nació en 1900, se casó a los doce años y a los trece años ya tenía a su hijita Eva, pasaron 15 años y mi abuelita y mi tía eran muy unidas, las mejores amigas, pues la diferencia de edades era pequeña y les permitía tener excelente comunicación.

Compartían sus vestidos, sus perfumes, salían a pasear juntas, compartían lo cotidiano de la vida y con toda seguridad, sus sueños también. Una hija siempre presente para su mamá y una mamá siempre amorosa para su hijita.

Un mal día, a mi tía Eva Durán le dio un paro cardíaco y murió. Mi abuelita Lupita Cuéllar quedó abatida, su hija mayor y también su mejor amiga la había dejado, se había ido; lo natural era que ella hubiera muerto primero, pero no su hija, su consuelo, su corazón.

Lo real era la ausencia de su Eva, su Evita. Mi abuelita tenía otros hijos, había que atender a los otros, y ella hacía lo posible, a veces sólo por hacerlo, pero su corazón estaba lleno de vacío y sus ojos no dejaban de llorar de día y de noche: “mi mente me decía ‘deja de llorar están tus otros hijos´, pero mi corazón se resistía a poner paz en mi vida”.

Una noche mi tía Eva Durán llegó, flotaba frente a su mamá y a la vez su amiga.

—Mamá, te he escuchado. Conozco tus desvelos y tu tristeza, pero te suplico, mamita, deja de llorar, porque no puedo descansar ni seguir mi camino.

Y contaba mi abuelita que diciendo esto mi tía Eva, su hijita, su mejor amiga,, se fue desvaneciendo. Después de hablar con un sacerdote, éste le aconsejó que cumpliera la petición de Evita. Y con todo el dolor que sentía dejó de llorarle, para dejarla descansar en paz. 

Mi abuelita murió en 1984. Y creo sinceramente que desde ese año mi abuelita Lupita otra vez fue feliz al lado de su hija y su mejor amiga Eva Durán. Que así sea…

Catalina Hermosillo Durán. Nací en Aguascalientes, soy maestra de primaria y periodista. Por devoción, enseñar a los niños y por vocación, informar a la gente. Para mí  es algo espectacular conversar con las personas. Tengo seis nietos, un esposo y tres hijos. Me encanta el chocolate y el cotidiano y hermoso anochecer  azul  cobalto de Pachuca.

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