Agenda Educativa
Antes del juicio está el análisis. Durante las últimas semanas dos temas han ocupado la agenda educativa nacional: la regulación del uso de teléfonos celulares en educación básica y la suspensión (¿o cancelación?) del ingreso a la UNAM para algunos aspirantes que presentaron el examen de admisión en modalidad virtual debido al presunto uso de inteligencia artificial (IA).
Por tratarse de un asunto reciente y de gran impacto público, vale la pena detenernos en el caso de la UNAM. Más que emitir opiniones apresuradas o juicios sumarios, conviene revisar, por principio, qué sabemos sobre la IA y cómo las universidades han venido preparándose para enfrentar sus desafíos.
La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) comenzó a transformar la educación desde finales de 2022 con la aparición de ChatGPT, Gemini, Copilot y otros recursos tecnológicos similares. Se trata de sistemas capaces de generar textos, imágenes, audio, código y otros contenidos mediante modelos entrenados con grandes volúmenes de información. A partir de ello, millones de estudiantes y docentes han incorporado estas herramientas a sus actividades de aprendizaje y enseñanza, abriendo un amplio debate sobre su uso, integridad académica, autoría de los trabajos, la evaluación del aprendizaje, entre otros temas.
Al respecto, la UNESCO (2023, 2024, 2025) ha publicado diversas orientaciones, recomendaciones y estudios sobre el uso ético y responsable de la IA en la enseñanza y la investigación, promover competencias docentes, además de incentivar investigaciones para conocer cómo está siendo utilizada en la educación.
En América Latina también comenzaron a generarse evidencias. Encuestas regionales y nacionales, entre ellas las impulsadas por la SEP (ENIAG, 2025) y por el Consejo de Educación Digital (2026) respectivamente, muestran que el uso de estas herramientas crece aceleradamente. Los resultados de esta encuesta indican que más del 60 por ciento de estudiantes y docentes de educación superior utilizan IAG para elaborar textos e imágenes.
También, la ANUIES y otras universidades como la Iberoamericana, la Universidad de Guadalajara y la Universidad Veracruzana han iniciado trabajos y emitido recomendaciones para orientar su incorporación. La UNAM (2025, 2026) no ha permanecido al margen. En los últimos años ha desarrollado estudios sobre el uso de la IA entre su comunidad universitaria y ha publicado recomendaciones para su empleo en la docencia.
En este punto, el examen de ingreso a la UNAM aparece como un nuevo frente de discusión sobre el impacto de la IA en educación superior. Para ser más claro, obliga a replantear los mecanismos con los que se evalúan los conocimientos y se garantiza la fiabilidad en los procesos de selección e ingreso. Si la IA está transformando la manera en que aprendemos y producimos conocimiento, también obliga a repensar la forma en que las universidades evalúan y seleccionan a sus futuros estudiantes. Sobre ese desafío volveremos en las siguientes entregas.
Página web oficial: cesar-garcia.org



