Agenda Educativa
La semana pasada hablamos de la necesidad del análisis antes del juicio sobre la UNAM. En ese tenor, centremos la mirada en la comprensión del alcance, la dimensión y las implicaciones del problema público. El problema público que está en la palestra son los resultados atípicos en el examen de admisión de la Convocatoria de Ingreso a Licenciatura 2026, presuntamente asociados al uso de la inteligencia artificial (IA).
Como sabemos, el 12 de enero de este año la Universidad Nacional publicó la Convocatoria que por primera vez contempló la modalidad virtual. En ella se estableció que el examen se aplicaría entre el 23 de mayo y el 10 de junio, mientras que los resultados se darían a conocer el 17 de julio. Si todo transcurría conforme a lo previsto, el 27 de julio los aspirantes entregarían su documentación y del 3 al 7 de agosto se realizarían las inscripciones. Sin embargo, no fue así.
Los resultados atípicos en el examen de admisión, presuntamente vinculados al uso de la IA, llevaron a la suspensión de las inscripciones y a que el rector de la Universidad Nacional instruyera la elaboración de un informe sobre el proceso de selección, además de la creación de una Comisión Técnica (El País, 28 de julio de 2026; Milenio, 4 de agosto de 2026). Como resultado, la UNAM implementó un examen de control que se aplicará en los próximos días y del que hablaremos en la siguiente entrega.
Pero, el examen de control parece que no resuelve el problema, lo que supone que el problema es mayor por estar íntimamente asociado a factores institucionales, estructurales y políticos. A ello se suma la participación de diversos actores, como las redes digitales que han contribuido a colocar el tema en el centro de la discusión pública, así como los potenciales rechazados a ingresar a la Universidad. Expliquemos esto.
El tamaño del problema no es solo técnico-cuantitativo. Efectivamente, abarca una cantidad y un porcentaje de quienes fueron aceptados y obtuvieron aciertos mínimos. Según las autoridades, la UNAM había aceptado a cerca de 50 mil alumnos (21 mil 962 por concurso de selección, el resto por pase reglamentado y se informó que solo al 2% de aspirantes les cancelaron el proceso (Canales A, 27 de julio, 2026). Pero, a raíz del examen de control, el número de aceptados por concurso de selección se redefinirá.
Insistimos, el tamaño del problema es mayúsculo porque está asociado a varios elementos y quizá el más relevante, es el factor institucional, es decir, aquel que tiene que ver con las políticas, las decisiones y los mecanismos de gobernanza implementados por la Universidad.
Preguntas clave.
¿Por qué después de la publicación de los resultados surgió la percepción de que se había modificado el número de aciertos para ingresar a la Universidad? ¿Las decisiones posteriores buscaron corregir un problema operativo que se presentó durante el proceso de selección o respondieron a otra lógica institucional? ¿Por qué primero se aplicó el examen de ingreso en modalidad virtual y no se consideró la creación de un marco de gobernanza sobre el uso de la IA?
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