Agenda Educativa
Semanas atrás aparecieron los resultados de la convocatoria del Programa de Inserción Laboral (PIL) 2026 para los Centros Públicos de Investigación. Se trató de 200 nuevas plazas para los Centros SECIHTI y el INEHRM.
La convocatoria salió el 01 de junio, los resultados debieron salir el 05 de agosto. Luego se fueron retrasando, hasta que finalmente no se supo si sacarían los resultados o se esperaría a que se borrara de la memoria la convocatoria. Al final, los resultados aparecieron el 8 de septiembre de este año.
Los resultados implicaron un escueto número de folios y los institutos de asignación. El revuelo en redes sociales (particularmente en Facebook) se dio a tal grado que se tuvieron que ofrecer mayores detalles en la página oficial de la SECIHTI. Algunos resultados precisos: se recibieron 6 mil 110 solicitudes, provenientes de 4 mil 335 personas (algunos aplicaron más de una solicitud, lo que explica la diferencia entre solicitudes y personas). Algunas áreas; por ejemplo, “Análisis de discursos e identidades políticas y humanismo mexicano” recibió 550 solicitudes y participaron 15 Centros Públicos de Investigación, entre ellos el CIESAS, CIDE, Instituto Mora, e INHERM.
Una de las críticas que se dieron con los resultados fue la forma de evaluación de las solicitudes. Por ello, la SECIHTI anexó una rúbrica que siguió, al parecer, el Comité Técnico de Selección. Se trató de una rúbrica que evaluaba la alineación de la trayectoria con la línea estratégica, la experiencia curricular con el perfil de la convocatoria, la trascendencia del aporte a la línea en el tiempo y la relevancia del aporte al Centro Público.
En las mismas redes sociales el Colectivo de Investigadores e Investigadoras por la Justicia Académica y Laboral (CIJAL) realizó un análisis de una pequeña muestra de 105 personas seleccionadas en 13 instituciones e identificó que 55 (52 por ciento) tenían un vínculo previo o activo documentado con la institución que lo seleccionó.
El colectivo señalaba: “No cuestionamos la legitimidad de los vínculos previos, cuestionamos la falta de información sobre el peso que esos vínculos pudieron tener en un proceso competitivo y sobre los mecanismos utilizados para garantizar condiciones comparables entre candidaturas”.
En las mismas redes sociales, trascendió que quienes habían sido beneficiados por alguna de las plazas les estaban asignando laboralmente categorías bajas en la contratación (plazas de investigador interino A o B) e incluso no los habían llamado para iniciar a trabajar.
Con lo expuesto, se observan los resultados de un programa insuficiente, lento en su proceso, con problemas de transparencia y evaluación, así como un escenario precario laboralmente para los recursos humanos altamente calificados (comunidad científica, le llaman ahora). Esto refleja, entre otras cosas, que a las nuevas generaciones de investigadores les ha tocado vivir los tiempos más difíciles y precarios para hacer ciencia, en un mundo donde las generaciones anteriores tuvieron mayores ventajas, condiciones y beneficios.


