Agenda Educativa
El campo de las políticas educativas, e incluso la investigación educativa mexicana en sentido amplio, difícilmente puede entenderse sin la figura de Pablo Latapí Sarre (Ciudad de México, 1927-2009), considerado uno de sus principales fundadores.
¿Resulta difícil creerlo? Basta considerar que entre 1950 y 1960, la SEP no contaba con investigadores educativos o una instancia especializada dedicada a producir conocimiento científico sobre el propio sistema educativo nacional. Existían informes administrativos y diagnósticos parciales, pero no investigadores educativos o una comunidad académica. En ese contexto, Latapí contribuyó decisivamente al proceso de institucionalización de la investigación educativa y sentó las bases para el desarrollo del campo de la política educativa en México.
Para comprender su legado es necesario revisar su trayectoria de formación, sus iniciativas institucionales y algunas de sus obras más emblemáticas. Diversos especialistas cercanos a su trayectoria —como Carlos Muñoz Izquierdo (+), Manuel Ulloa, Sylvia Schmelkes, Felipe Martínez Rizo, Mario Rueda Beltrán, Alejandro Canales Sánchez y Pedro Flores Crespo— han aportado elementos para reconstruir su aporte intelectual.
Pensar una serie de entrevistas de largo aliento permitiría comprender con mayor amplitud la formación y el pensamiento de Latapí. Pero, mientras ello ocurre, su trayectoria puede reconstruirse a partir de reseñas (Rueda, 2009; Martinez Rizo, 2014; Schelkes, 2018; Flores-Crespo, 27/11/2023), testimonios, documentos institucionales y materiales dispersos en hemerotecas y archivos académicos; una línea de investigación pendiente.
De acuerdo con diversas reseñas biográficas, particularmente la elaborada por Schelkes (2018), puede observarse que la formación de Latapí estuvo profundamente marcada por la tradición intelectual jesuita. Formó parte de la Compañía de Jesús entre 1942 y 1975, en una etapa en la que los jesuitas impulsaron proyectos educativos fundamentales en México, entre ellos la creación de la Universidad Iberoamericana en 1953 e iniciativas que derivarían en la conformación del Sistema Universitario Jesuita.
Según sus biógrafos, Latapí perteneció a una generación pionera de académicos mexicanos que realizaron estudios de posgrado en el extranjero. Estudió filosofía en universidades jesuitas de Estados Unidos y, hacia 1950, realizó estudios doctorales en educación en la Universidad de Hamburgo, Alemania.
Su trayectoria académica también puede leerse a través de las instituciones que ayudó a construir, el Centro de Estudios Educativos en 1963, y en la cual trabajó toda su vida, como en la UNAM (el IISUE, especialmente). Su trabajo transitó entre tres dimensiones: el investigador especializado, el periodista y el consultor. Esta tríada resulta central para comprender el papel de la política educativa como campo de conocimiento: contribuir en la toma de decisiones públicas y dialogar activamente con la sociedad.
En la próxima entrega abordaremos con mayor detalle sus contribuciones y sus principales obras.




