EL PEQUEÑO TIMMY
El último Grito de Independencia de Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo de la Ciudad de México, fue una locura, por toda la gente que estuvo ahí y gritó al unísono: ¡Viva México!, por la vibra que generó el canto del Himno Nacional y por todo lo que implica para alguien nacido en estas tierras el sentirse orgulloso de sus raíces y de su cultura.
En un país que sobrevivió la hecatombe provocada por Felipe Calderón y su fracasada guerra contra el narcotráfico, en la que murieron miles de personas, entre ellas alrededor de 395 elementos de las Fuerzas Armadas; al mismo país que sobrevivió al mar de corrupción del gobierno de Peña Nieto, no se le va a engañar con el discurso falaz de que la conquista fue un encuentro entre soldados y delincuentes españoles con civilizaciones prehispánicas, encuentro que culminó con un abrazo y que se gestó en completo respeto de las personas.
Desgraciadamente no podemos decir si seríamos mejores o no, si los españoles no hubieran llegado a México, lo que debería estar claro es que seríamos una civilización como muchas otras, y que con la sabiduría de los toltecas o la investigación de los mayas, y la fuerza de muchos otros pueblos definitivamente no dejaríamos de ser una civilización, cuyo único pecado fue haber dado hospitalidad a un grupo de barbajanes delincuentes que traían otras intenciones.
Lo mismo sucede ahora con la visita de Isabel Ayuso, quien estuvo en México, un país que se caracteriza por ser hospitalario, por abrir sus puertas y por su amabilidad, pero lamentablemente la Señora llegó con un historial manchado por sus nauseabundas opiniones sobre el país, hablando de una realidad que desconoce y seguirá desconociendo por su ignorante actuar, y aún así se reunió con los PANISTAS, el grupo político más torpe de México, a quienes no les gustó la forma en que reaccionó el pueblo.
A Isabel Ayuso nadie la corrió de México, se fue porque no pudo sostener su discurso vacío ante un pueblo que tiene algo que ella jamás tendrá, pues no conoce y no conocerá la palabra que le provocó pánico en este país, la DIGNIDAD. Y como vil mentirosa, para no aceptar su derrota, misma que a diferencia de Hernán Cortéz no lloró bajo un ahuehuete sino que la disfrutó en playas mexicanas, ya se fue a decir que fue perseguida y acosada.
La pena no es por la política desquiciada que ha perdido el contacto con la realidad, en México la entendemos muy bien porque aquí el perfil de “Lili” Tellez cumple con la función que Ayuso tiene en España: la pena, la vergüenza, la tristeza real de todo este borlote es para los mexicanos que vieron cómo un puñado de la ultraderecha, de mexicanos resentidos, mostraron que son capaces de todo, incluso de entregar a su país, con tal de tener una revancha política contra un gobierno que se ha quedado sin una oposición real.
Ante la falta de ideas, solo quedan gritos, quedan mentiras, quedan falsos argumentos, pues nuevamente vimos a un grupo de zalameros vendepatrias, asquerosos y repugnantes traidores que con tal de “dañar” el actual gobierno fueron a besarle las patas a la intrusa, trompa de olán, que se sintió acosada, seguramente por voces internas que no la dejaron ni la dejarán en paz.
México puede ser un país feo, puede tener graves problemas que no se han resuelto desde el Gobierno, pero eso no debe ser motivo para permitir la injerencia de extranjeros en la política nacional ni en la realidad de México, la visita de Ayuso, y el apoyo al discurso de Trump sobre pretender entrar a México solo reflejan la ineptitud de la torpe y estúpida oposición, solo refleja que no pueden ir al debate público, solo demuestra que no tienen ideas ni la fuerza necesaria que da la legitimidad que otorga el pueblo para cambiar de color al gobierno federal.
El PAN tuvo su oportunidad y para el PRI fue muy fácil regresar al poder (aunque con fraude), porque no hubo congruencia entre lo que prometieron y lo que hicieron, la aprobación que actualmente tiene la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no viene un pueblo ignorante sino de un pueblo que ve resultados. Si la oposición cree que son mínimos, cómo estará la cosa que con estos cambios “mínimos” el pueblo está en contra de regresar al neoliberalismo, a las mentiras del pasado y a los presidentes que, sin pensarlo, ya le hubieran entregado el país al anciano decrépito que gobierna los Estados Unidos.
¿Qué esperaba la española de un pueblo que de antemano sabe que si un extraño enemigo se atreviera a profanar con su pie el suelo mexicano, la patria tendría un soldado en cada mexicano para hacer frente a la invasión? ¿Y qué pretende la estúpida oposición poniéndose como tapete e implorando la intervención del viejo Trump? Todo el teatro realizado solo sirvió para que los traidores quedaran evidenciados.




