Una coalición de organizaciones reclamó el pasado lunes a legisladores mexicanos aprovechar el debate fiscal de 2027 para modificar los impuestos a bebidas alcohólicas y convertirlos en una herramienta para reducir el consumo y financiar programas de prevención, tratamiento y atención sanitaria.
La protesta se realizó frente al Congreso de la Unión, donde los colectivos instalaron dos grandes inflables, una caguama (botella de cerveza de entre 940 y mil 200 mililitros) y una barra de pan, para denunciar que en México algunas bebidas alcohólicas pueden costar menos que un alimento básico.
“En México, en nuestro país, el alcohol es mucho más barato que el pan”, afirmó Alonso Robledo, de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), quien cuestionó que el Paquete Económico 2027 no incluya una actualización sustancial del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) aplicado a estas bebidas.
La propuesta central es reemplazar el esquema basado en el precio por cuotas determinadas por la cantidad de alcohol puro, una estructura fiscal que las organizaciones sostienen lleva más de una década sin cambios de fondo.


