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Una tanda de penaltis para la historia

Agencia EFE
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La épica que habitualmente acompaña cada conquista de la Copa de Europa del Real Madrid apareció en su camino hacia el objetivo de la decimoquinta, con una tanda de penaltis para la historia que encumbró un ejercicio de resistencia, que consagró a Andriy Lunin, en la que pidieron no tirar Fede Valverde y Militao, falló el experto Luka Modric, y marcaron tres defensas como Lucas Vázquez, Nacho Fernández y Antonio Rüdiger.

En un nuevo capítulo para la leyenda madridista en la Liga de Campeones, la tanda de penaltis, tras resistir en pie el vendaval de fútbol del aún vigente campeón, el Manchester City (120 ataques, 34 disparos), no podía comenzar de otra manera que con un fallo que le ponía en desventaja para remontar. 

Esta vez en la tanda final. Tras errar en su lanzamiento el mayor especialista de los que quedaban en el terreno de juego a la conclusión de la prórroga, Luka Modric. Ederson adivinó el lado elegido por el centrocampista croata. Todo se ponía en contra. Había sustituido Ancelotti a lanzadores habituales como Vinícius y Rodrygo. No había saltado al campo otro como Joselu Mato.

 Del resto de lanzadores madridistas solamente Jude Bellingham está acostumbrado a asumir esa responsabilidad. Y no falló. Su tanto mantuvo con vida al Real Madrid en la tanda antes de que Lunin se quedase quieto para detener el disparo de Bernardo Silva. “Preparamos todos los jugadores que estaban en el partido y que podían lanzar, había que arriesgar con uno para quedarse en el centro de tres opciones y ha sido el de Bernardo. Salió bien”, reconoció el portero ucraniano.

De hielo. Con máxima confianza. Sabiendo que en el pasado, a otro nivel, con el Valladolid, ya salió airoso de una tanda en la Copa del Rey ante el Marbella. Detuvo también dos lanzamientos para una estadística que engorda y le perfila como especialista en penaltis. 

Desde que está en el fútbol español a Lunin le han chutado quince y detuvo siete. Lo preparó con Luis Llopis, vencedor en el particular pulso de técnicos de porteros ante Xabier Mancisidor. También vasco. Integrante del equipo de Pep Guardiola.

Y con Kepa Arrizabalaga enterrando cualquier orgullo que pueda tener un futbolista que llegó al Real Madrid para ser titular y ha perdido la batalla con Lunin. Aconsejando a su compañero en los lanzamientos como estudioso del fútbol y gran conocedor del rival por sus años en Inglaterra. Como Antonio Rüdiger, que señaló a Lunin el lado al que dispararía Mateo Kovacic, su segunda parada, tras compartir aventuras ambos en el Chelsea. 

Los lanzadores del Real Madrid sorprendieron. Iban en un papelito que Davide Ancelotti enseñó. Tres defensas entre los cinco elegidos. La razón fue la petición de Fede Valverde de no tirar. Estaba al límite físicamente y no sentía confianza.

Mientras, Éder Militao pensó que no era un buen momento para asumir protagonismo. Recién superada una grave lesión de rodilla. Ante un portero que le conoce bien con el que comparte aventuras en la selección brasileña. Nacho y Rüdiger daban un paso al frente en el liderazgo que dio tranquilidad a Carlo Ancelotti y su hijo Davide, el responsable de esta faceta. 

“Cuando quedaban cuatro o cinco minutos empecé a pensar. Jude es lanzador, Luka también. Lucas es muy buen lanzador. Nacho tiene experiencia y personalidad y en los entrenamientos habíamos visto que iba decidido a un lado. Y Antonio es un jugador con huevos”, repasó ante los medios. De los cinco jugadores de la lista que mostró primero a ‘Carletto’, se modificaron dos tras hablar con los jugadores. 

Lucas Vázquez que había marcado ya un penalti inolvidable, tanto como su beso al balón y los giros que dio haciendo malabares sobre un dedo en una exhibición de tranquilidad en el momento de mayor presión. En Milán, en una final de la Liga de Campeones. Esta vez su gesto fue dar toquecitos al balón antes de marcar la tercera pena máxima de su carrera. Llevaba más de seis años, desde que marcó al Fuenlabrada en Copa del Rey, que no chutaba uno.

El brazalete de capitán impulsó a Nacho para quitarse el mal sabor de boca. Suplente por la elección de Ancelotti de un centrocampista como Aurélien Tchouaméni para jugar de central. Sin David Alaba, lesionado, y con Militao recién recuperado sin ritmo competitivo. Su primer penalti en partido oficial con el club en el que ha jugado toda su carrera. Marcó uno en las categorías inferiores de la selección española, con la sub-17, en semifinales de un Mundial ante Francia.

El decisivo fue para Rüdiger que ajustó al palo su disparo. Como si fuera un gran especialista. El tercer penalti de su carrera, todos marcados, tras chutar con el Chelsea en 2021 en la final de la Supercopa de Europa ante el Villarreal y un año después ante el Liverpool en la final de la Copa inglesa. Dio paso a una celebración especial, con todos lanzándose encima del defensa alemán salvo Modric, que se quitó un peso de encima y se dirigió corriendo a Lunin para agradecerle el ‘favor’. 

El triunfo desequilibró la balanza, hasta el Etihad igualada, del Real Madrid en las tandas de penaltis de competiciones UEFA tras dos ganadas y dos perdidas. Cayó en la primera, en 1975, en cuartos de final de la Copa de Europa contra el Estrella Roja; venció la segunda, al Juventus, en cuartos de final de la Copa de Europa en 75; fue eliminado por su próximo rival, el Bayern, en las semifinales de ‘Champions’ 2012 con los fallos de Sergio Ramos, Kaká y Cristiano Ronaldo en el Santiago Bernabéu; y celebró el último precedente antes del City, frente al Atlético de Madrid en la final de la Liga de Campeones 2016 en Milán. 

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