10.6 C
Hidalgo
jueves, enero 15, 2026
970x250

Quinceañera

Más Leídas

Memento

“Ahora despierta la mujer que en mí dormía, y poco a 
poco se muere la niña, empieza la aventura de la vida”
Quinceañera – Timbiriche

La palabra “quinceañera” proviene directamente del número quince y del sufijo –añera. Quince viene del latín quindecim, compuesto de quinque (cinco) y decem (diez). Literalmente, “diez y cinco”. Año proviene del latín annus, que designa un ciclo completo del tiempo solar. El sufijo –era se usa en español para formar sustantivos que indican relación o pertenencia. En este caso, –añera designa a “la persona o cosa relacionada con los años”. Por tanto, quinceañera significa literalmente “la mujer que cumple quince años”.

El origen de la fiesta de quince años es un sincretismo entre tradiciones prehispánicas y europeas, moldeado con el tiempo por la Iglesia y la sociedad. Se dice que en varias culturas mesoamericanas —mexica, maya, zapoteca— existían ritos que marcaban la transición de la infancia a la adultez. Aproximadamente a los quince años, las jóvenes eran instruidas en tareas del hogar, el tejido, la crianza y los deberes comunitarios; los varones, en cambio, pasaban por ritos guerreros, laborales o religiosos. Era un momento de transición simbólica, una forma de reconocer que el cuerpo y el espíritu entraban en otra etapa de la vida.

Estos ritos se mezclaron con las costumbres españolas. En Europa, las jóvenes nobles también tenían fiestas de presentación en sociedad, donde se mostraban listas para el matrimonio. Durante el virreinato, las familias criollas y mestizas adoptaron esa idea: la joven cumplía quince años, asistía a misa y luego se ofrecía un banquete en su honor.

Ya en tiempos más recientes, el festejo tomó la forma que hoy conocemos: una misa, fotografías, banquete, baile, cambio de zapatos (de planos a tacones), corona o último juguete, como símbolos del paso de la niñez a la madurez. Aunque muchos lo ven como un simple festejo, en el fondo sigue siendo una ceremonia de identidad y transición: una forma de decirle al mundo “ya no soy niña, pero tampoco adulta del todo”. Para su servidor, creo que es una manera de decirle al mundo: esta mujer ya está en edad de buscar su propia casa, o al menos así lo viví durante algunos años.

Autor