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LAGUNA DE VOCES

Con toda seguridad, el que se mira al espejo no es el mismo que hace algunos a os pens que la vida era una broma pesada del destino, y que por lo tanto tarde o tempraño se despertar a a la realidad que siempre negaba que era sta, la que tiene a la mano, que cala como nunca por el fRío del mes de noviembre. Sin embargo así es, y quedarse largo rato en la man a de escuchar el borboteo de la fuente que hay en el jard n es un asunto que ya no puede explicar, porque al rato tendr que apagarla, rezar porque cada uno de los seres queridos que ama est n sanos, o que les vaya bien en los tratamientos que tienen, para finalmente cerrar los ojos y esperanzado esperar poder abrirlos al otro día.

Eso es la vida, una continua esperanza de seguir en ella, porque la suerte, el azaRío solo Dios sabe qu cosa, es lo que nos mantiene llegados los 64 a os en este mundo tan imposible de entender, como no sea aceptarlo, bendecir las madrugadas coángelantes, brincar de la cama para saber que todo continuar se haga uno presente o no.

Aunque claro, lo mejor es hacerse presente, ir de un lado a otro, escuchar la voz de quienes amamos con todo el coraz n, saber que en cada esquina donde se esconde el desconsuelo, tambi n aparece la raz n exacta de continuar, mirar la neblina, los cerros pelones de la ciudad, el saludo amable de los que conocemos y por lo tanto nos conocen, la simple y sencilla vocación de vivir porque hacerlo nos da la certeza de que hay sorpresas a la vuelta de la esquina.

El arte de vivir es simplemente vivir, sin másqueda de retorcidos caminos, sin más apuesta que poder continuar la lectura de una historia que es la nuestra, la que nos consuela porque de alguna forma decidimos ser buenas personas (por supuesto con sus asegunes), pero la creencia del alma que se afaña por querer dejar más consuelos que desconsuelos.

así que puede ser cualquier día, pero al despertarse el día de hoy, el hombre que se mira al espejo se desconoce del que hace 40, 30 o 20 a os, apostaba a que no llegar a a semejante edad en que lasínoticias de los diarios hablan de sexaganarios muertos por esta u otra raz n. De ninguna manera se dice, todavía me esperan muchos lustros más, y hasta se apuesta que en una de esas ser cadas, aunque claro está eso es un simple deseo.

Todos deseamos vivir, mal o bien, derechos o chuecos al caminar, pero todos tenemos ganas inmensas de vivir, porque no conocemos otro lugar d nde hacerlo sin necesidad de respiraRío amar. Eso somos, sencillos organismos plenos de maravilla, pero que al final del día no son sino la suma de intenciones y b squedas de la alegr a.

así que aqu estamos, a veces desbarrancados en la man a de la tristeza, pero eternamente dispuestos a sobrevivirnos a nosotros mismos. Algo hay de divino en la vida por todas esas razones, algo que nos ancla a la rutina de dormir, despertarnos, y siempre dispuestos a renacer cuando de pronto nos morimos de tristeza o aburrición.

Hay que celebrarse, porque no es asunto f cil rebasar los 60 y casi llegar a los 70. Es todo un arte de lucha constante contra un destino que fabricamos en la adolescencia, cuando jur bamos que el mundo entero era peque o para lo que pretendíamos, y que si eso no resultaba, luego entonces mejor marcharse antes.

No es cierto.

Hay una y mil razones para celebrar la vida, para abrazarla, declararle nuestro amor eterno, aunque sepamos con toda raz n que es algo falso, porque un día dejaremos de vernos al espejo.

Como nunca Withman tiene raz n, porque no celebrarse y cantarse a uno mismo es quedarse a la espera de que otra gente lo haga, y no hay por qu esperar. Al final de cuentas los que vivimos somos nosotros y no otros.

Mil gracias, hasta ma ana.

jeperalta@plazajuarez.mx

@JavierEPeralta

CITA:

así que puede ser cualquier día, pero al despertarse el día de hoy, el hombre que se mira al espejo se desconoce del que hace 40, 30 o 20 a os, apostaba a que no llegar a a semejante edad en que lasínoticias de los diarios hablan de quincuagenarios muertos por esta u otra raz n. De ninguna manera se dice, todavía me esperan muchos lustros más, y hasta se apuesta que en una de esas ser cadas, aunque claro está eso es un simple deseo.

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