Un adulto responsable
“Cada vez que te busco te vas. Y cada vez que te llamo, no estás,
es por eso que debo decir que tú solo en mis fotos estás…”
Fotografía – Juanes y Nelly Furtado
El fin de semana fui a visitar a mi familia y le llevé a mi hermano las estampitas que le hacían falta para llenar el álbum del mundial 2026. Sin duda fue una experiencia enriquecedora que me permitió sentirme más cerca de él, pero también conecté con una parte de mí que creí olvidada por el paso del tiempo: la de aferrarse a algo y creer que se puede lograr.
Una tarde de mayo le regalé el álbum a Jorge, con la esperanza de que sí podríamos lograr la proeza de completar el que, hasta ahora, ha sido el más extenso de la historia de cierta marca de “pegatinas” italiana. El furor inicial había acabado con los álbumes de pasta dura, lo que resultó una ventaja, porque pude comprar los primeros sobres.
En las primeras 70 estampas no hubo repetidas. Era el primer paso, pero todavía estábamos lejos de las 994 en total. Tres estados, decenas de cambios y “un poco” de dinero invertido después, mi hermano dijo que la aplicación “Estampitas” le había fallado y que aún le faltaba un equipo para completarlo. Pero se solucionó, porque conseguí buenos contactos en el camino.
Cuando las repetidas ya no fueron suficientes, acudí con la Señora Diana, que estuvo dispuesta a venderme “a precio de sobre”. Y jamás olvidaré las veces que nos vieron “intercambiando” y se unieron a la conversación. Me vendieron a precio de sobre a Tim Payne, Cristiano Ronaldo y a algunas estrellas más.
Cuando compré solo un par de sobres y conseguí la 00 (esa que es tan especial y que sale en cada álbum de los mundiales), supe que el impulso nos serviría para conseguir el objetivo. Y entonces redoblé esfuerzos. Fui a los lugares más inhóspitos de Pachuca, compré sobres en Tizayuca, Tulancingo, Mineral de la Reforma y otros municipios.
Mi hermano también hizo lo suyo y consiguió buenas estampas para los intercambios.
Durante los últimos días de la gran travesía fue necesario romper el cochinito y dejarnos de medias tintas, los precios subieron y las que “nos faltaban a todos” estaban en manos de solo unos cuantos. Por lo que fue necesario negociar. Los Extra Stickers funcionaron para algunas, pero hubo que poner ingenio para otras.
Los niños me ayudaron mucho… Ellos cambiaban sin pretensiones económicas altas. Bueno, la gran mayoría, otros, por consejo de los padres o por conocimiento propio, sabían cuáles valían más.
Con cada intercambio conocí una historia. Principalmente de papás que querían hacer lo mismo que yo con mi hermano: sentirnos unidos. Y de eso van los álbumes para mí, de conocer historias y de acercarnos a tantos otros por ahí que tienen los mismos gustos locos que uno.
Nota: Mil gracias a todos los que nos ayudaron a llenar el álbum, principalmente a aquellos que lo hicieron sin fines de lucro. ¡Ahora vamos por el mío!


