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La pila bautismal de Siena y el ‘Festín de Herodes’ de Donatello vuelven a brillar

Agencia EFE
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En los albores del Renacimiento, Siena fue una de las ciudades italianas más pujantes. De ello da fe su antigua pila bautismal, embellecida con obras de genios como Donatello, como el ‘Festín de Herodes’, y que el día de ayer fue reabierta después de tres años de una “difícil” pero “necesaria” restauración.

El baptisterio se encuentra a los pies de una gran escalinata que lleva, en lo alto, a la catedral de esta ciudad toscana de piedra, Patrimonio de la Humanidad desde 1995 y protagonista con la cercana Florencia en el efervescente Renacimiento italiano.

En su interior, bajo un sinfín de frescos bíblicos, se alza la pila bautismal, una estructura formada por un vaso hexagonal decorado con bajorrelieves de bronce en cada una de sus caras y de cuyo centro sale un gran pilar de mármol blanco.

“Esta es una de las obras maestras del Donatello de aquellos años, en la que usa la perspectiva para representar el dinamismo del tiempo”, explica la superintendente del Opificio de las Piedras Duras sienés, Emanuela Daffra.

El paso del tiempo y el uso, pues por la pila han pasado las cabezas de muchos de los niños que la historia dio a Siena, acabó por ennegrecer el mármol y los relieves metálicos, casi haciéndolos incomprensibles.

Para arreglar el desaguisado de los siglos y limpiar el rostro a este monumento se han necesitado tres años y los expertos han tenido que separar los relieves de sus paredes de piedra, un proceso delicado que ha estado “precedido, acompañado y servido” por un diagnóstico sobre los materiales y su estabilidad.

La tarea principal ha sido limpiar el mármol y las planchas de bronce, embellecidas con la técnica del “dorado a fuego”, y ahora el resultado salta a la vista, pues brillan más que nunca.

El cardenal y arzobispo de Siena, Augusto Paolo Lojudice, supervisa el resultado de la restauración y se declara “absolutamente” satisfecho: “Cuando me lo presentaron pensé que estaba ante otra obra y no la que conocía”.

La pila seguirá llenándose de agua para bautizar a quienes así lo deseen, a pesar de que cada vez sean menos debido a un “descenso de la natalidad que lamentablemente afecta a toda Italia y Europa”, sostiene el purpurado. Pero ese ya es otro tema que nada tiene que ver con el arte.

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