PEDAZOS DE VIDA
Hace ya varias semanas que se había hecho notar, amanecía con el hocico apestoso, peor que carne en descomposición que ha perdido la vida a la orilla de un canal de aguas negras, pero ni así optaba por cepillarse los dientes, se echaba un puñado de chicles, encendía el microbús conocido como “La Lorens”, se insertaba en ruta y así comenzaba su jornada laboral a las cinco de la mañana.
Con una paciencia mecánica, como si cada vuelta de la mandíbula sostuviera el equilibrio del microbús, el chicle era mascado por el chofer, a veces agarraba el ritmo de la música, otras veces se quedaba pegado al paladar en espera de que el propio chofer decidiera despegarlo. A pesar de ser corrientes, tenían ese extracto de menta que despierta más que un café.
La unidad avanzaba entre semáforos cansados y vendedores de esquina; una cumbia sonidera salía de la memoria USB y se colaba por la bocina rota, marcando el pulso del trayecto.
Un dolor seco, eléctrico, le cruzó el pecho. El chicle quedó a medio mascar. El volante se volvió pesado, distante, se convirtió en algo ajeno…
Dentro de la unidad, el tiempo se fragmentó. Doña Petrita, sentada cerca de la ventana, apretaba su bolso contra el pecho. Miraba el reloj a cada rato. Llegaba tarde a la cita con el médico, en su expediente aguardaba el resultado de sus estudios clínicos, sin duda el cáncer estaba en todo su cuerpo, ya le pertenecía. Pensaba en sus hijos, en si había dejado la estufa apagada, tenía fe en que le dijeran que el tumor era benigno, de pronto… El golpe arrojó su destino contra el asiento de enfrente. Después, un silencio absoluto. Tras el chofer, ella fue la siguiente en irse al otro mundo. Ya no hubo diagnóstico ni preocupación; la espera se disolvió de golpe, quedó suspendida, como un reloj sin cuerda.
Seis mochilas repartidas entre el interior y el exterior de la unidad, hojas, cuadernos, y un celular a la vista de todos, antes risas, fragmentos de canciones cantadas en coro, luego gritos, los seis estudiantes sobreviven, así lo dicta la carta del destino. Fracturas, golpes, un par de yesos que serán motivos para contar la historia como una gran hazaña, como su primer evento de supervivencia en la jungla del asfalto, para otros que ya han sido asaltados, el segundo; para uno acostumbrado a sobrevivir, este incidente ni siquiera merecerá mayor atención.
Por primera vez en veinte años, don Bonifacio llegará tarde al trabajo. Lo supo al levantarse del suelo, sorprendido de estar completo. Pasados los sesenta, este hombre de cedro salió ileso. Se acomodó el saco con dignidad y, mientras esperaba, pensó que la puntualidad también puede aprender a perdonar, tras ser revisado, tomó un nuevo transporte, al final, aunque sea tarde, acudirá a trabajar, pronto con la jubilación todo eso quedará atrás.
Él quedó entre los heridos. La columna le dolía como si el cuerpo hubiera cambiado de idioma. Los médicos hablaron de meses, de una silla de ruedas que sería tránsito, pero no destino. El joven de 23 años miró el techo del hospital, animado por la vida pero sin saber que por lo pronto no podrá caminar, aliviado por la anestesia que lo hace estar y no estar, quizá al despertar de este cuadro de idilio placentero haya otra reacción que no podemos imaginar.
Finalmente, ellas siguen juntas, incluso después del caos. Sin problema se levantaron, al igual que don Bonifacio, se fueron a sus trabajos, allá el chisme continuó, y gran parte del día fue ocupado para que contaran cómo su vida quedó pendiente dentro del transporte público. Días después, Paty descubriría que la clavícula no estaba bien. Nada grave, dirían; suficiente, pensaría ella, para callar un rato.
La cumbia suena, distorsionada, como si se resistiera a terminar. Luego, el coro de sirenas: ambulancias que llegaron a poner orden. El microbús quedó inmóvil, y el chofer con el chicle aún pegado al paladar del silencio había padecido el infarto; mientras tanto, los destinos de los pasajeros se repartían como si fuera un juego de azar, y al final, como siempre de pie, ahí está la ciudad que es experta en continuar.


