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Ese vato ya está muerto…

Marko Cabañas
4 Min de Lectura

Pulso del Mezquital  

Pero no le han avisado. Lo sucedido el 2 de junio en Ixmiquilpan, más que un choque entre dos trenes, fue un encontronazo que sacó más que chispas y los daños podrían considerarse pérdida total, porque no hay manera de arreglar el golpazo dejado en estas elecciones. 

Si comparamos a Cipriano Charrez con un tren, vendría siendo lo que es una máquina de vapor, aunque aún muy pesada, pero ya desactualizada, además de muchas fallas en el motor y pues de imagen y de carrocería, ya ni hablamos, muy cascada, todo por todos los golpes recibidos y provocados. 

Pocas veces seremos testigos de un choque donde ambos convoyes vayan cargados de explosivos de alto poder, como en este caso, donde el de Cipriano Charrez, resultó con daños irreversibles, prácticamente ni como fierro viejo podría pasar, aunque en un futuro nunca falta el que recurre a adquirir chatarra o cascajo. 

Obviamente, Charrez no se iba a quedar quieto y un día después de la elección, amenazó con lo que vendría siendo un movimiento como el hecho por Andrés Manuel López Obrador, allá por el 2006, cuando paralizó la Ciudad de México, con un plantón en Reforma, para exigir el voto por voto y casilla por casilla, solo que sin gente. 

Y contrario a lo que pudiéramos imaginar, Charrez, por primera vez dijo que no podía y que literal tiraba la toalla, cuando se dio cuenta que reunía más gente un firulais atropellado, por lo que sacando la máxima, esa que nunca falla: “no vamos a caer en provocaciones”, emprendió la retirada, lo que causó que más de uno de sus seguidores, subiera la ceja y frunciera el ceño. 

Si en Hidalgo existe una historia de superación en la vida, es el de la familia Charrez, quien para nadie es ajeno, la opulencia con la que han sobrevivido desde hace unos 20 años, cuando por fin la revolución les hizo justicia, luego de una vida de privaciones. 

Es algo que no nos consta, pero existen anécdotas, pues además de poseer propiedades, camiones, maquinaria y hasta una planta para producir asfalto, formarían parte de su patrimonio, hechos según las historias forjadas en el mito y la suposición, a costa del erario público, pues mientras eran beneficiados con “gestiones” del gobierno federal, estatal y municipal, ellos a la vez eran los constructores, los proveedores, digamos que un negocio redondo.  

Se sabe también, que en estas elecciones, el ex candidato quedó duramente endeudado, tanto, que personas cercanas a él, han comenzado a buscar lo que en política le dicen, negociaciones y todo por lo más corriente que existe en el mundo, el dinero. Sus pretensiones, es para que ahí muera todo, no hacerla cansada y garantizar la paz social, a cambio de una suma importante de dinero, espacios de poder y desde luego, uno que otro beneficio que se vaya atravesando en el camino. 

El único lugar donde las cosas no cambian y cuyo pasatiempo además de prenderle lumbre a los cerros, es Nicolás Flores, donde su otro hobbie, es apoyar al Amiguito, Nicolás González Elizalde, quien ya es presidente municipal por cuarta ocasión, tres de él y una que encabeza actualmente su ex regidora y ex tesorera y florero, Marcela Isidro.

En corto:

  • Esta semana, se esperan más manifestaciones en El Mezquital, que serán principalmente cierres carreteros, en Actopan y Francisco I. Madero. 

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 @Marko Cabañas 

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