El peso de la conciencia

Más Leídas

Pido la palabra

¿Qué tanto peso cargamos sobre nuestra espalda?, llega el momento de hacer un alto en el camino y tratar de establecer, lo más objetivamente posible, en qué nos hemos equivocado; sin intentar justificar nuestros actos, con la cabeza fría, definamos cómo ha sido nuestra conducta.

Errores todos los cometemos, pues como mortales que somos, nadie es infalible; durante nuestro camino a donde sea que nos hayamos propuesto, habremos encontrado cientos de piedras; cada uno de nosotros, seguramente habremos intentado quitarlas de nuestro camino, algunos lo hicieron “por las buenas”, otros lo habremos hecho “por las malas”, pero al final, lo que nos estorbaba lo fuimos quitando conforme fuimos avanzando.

Es la forma y no el fondo lo que a veces deja huella en este pedregoso camino, “forma” que nos acompañará por el resto de nuestra vida, años pasarán y seguiremos recordando el daño que hicimos que, en nada se compara, con el daño que nos hicieron, ese peso que con el tiempo se convierte en una auténtica carga emocional, es el peso de nuestra conciencia.

¿Cómo liberarnos de esa carga?, nada sencillo si somos gente que ha intentado llevar su vida siempre del lado de los buenos, pues esa vocecita llamada conciencia siempre nos estará recordando nuestro mal comportamiento, son cadenas que nos atan a nuestro pasado.

Por lo tanto, como no podemos deshacernos de ese peso, lo mejor es trabajar con él y utilizarlo en nuestro favor, ¿cómo?: transformarlo en experiencia, viendo nuestros errores como una oportunidad para no volver a cometerlos.

Sé perfectamente que las nuevas acciones no borrarán nuestro pasado, pero también sé que si valoramos nuestros errores entonces habremos aprendido a no volver a cometerlos y eso ya es una enorme ganancia para nuestro futuro.

Nos podremos pasar horas y horas haciendo actos de contrición, pero el error sigue ahí; podremos ir a confesarnos ante otro ser humano para que nos absuelva de nuestros pecados, pero el error sigue estando ahí, y en cualquier caso, tarde o temprano nos recordará que tratamos de olvidarlo y volverá la depresión.

Lo mejor es no olvidar nuestros errores, recordar es vivir, y nuestros errores, no obstante lo graves que hayan sido, nos permitieron seguir adelante, más fuertes, más experimentado, gritándole a nuestro subconsciente que no debemos olvidarlos para no volver a tropezar con la misma piedra. Debemos aprender de nuestros errores y con ello el peso de nuestra conciencia se aligerará.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias