El duelo de todo aquello que nunca llegó a ser

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Título del libro: Todo lo que nunca fuimos

Autor: Alice Kellen

Editorial: Planeta

Año: 2019

Hay historias de amor que terminan, y hay otras que duelen precisamente porque nunca alcanzaron a ser lo que imaginamos. Todo lo que nunca fuimos, de Alice Kellen, se instala justamente en ese lugar incómodo entre lo que sentimos y lo que realmente podemos tener.

Leah ha dejado de pintar desde el accidente en el que perdió a sus padres. Mientras intenta reconstruirse, Axel, el mejor amigo de su hermano, acepta recibirla en su casa durante unos meses. La convivencia termina poniendo frente a ambos sentimientos que habían permanecido escondidos.

Kellen construye la historia alrededor de una pregunta sencilla, pero dolorosa: ¿cómo se supera algo que quizá nunca fue realmente nuestro? Leah no solo enfrenta lo que siente por Axel, sino también la distancia entre la persona que él es y la que ella ha construido en su imaginación. Porque cuando queremos a alguien durante mucho tiempo, existe el riesgo de enamorarnos también de las posibilidades: de las conversaciones que nunca tuvimos, de los lugares a los que nunca fuimos y de esa versión de la historia que solo existe en nuestra cabeza.

Ahí encontré lo más interesante de la novela. El conflicto no está únicamente en si dos personas pueden estar juntas, sino en aprender a distinguir entre amar a alguien y aferrarse a lo que queremos que esa persona signifique. Hay una forma particular de duelo cuando no existe una ruptura que explique por qué debemos dejar ir. No hay una fecha que marque el final, porque quizá nunca hubo un comienzo; solo queda la sensación de haber perdido algo que, para nosotros, sí había sido real.

Leah y Axel llegan a la historia con heridas diferentes y descubren que querer a alguien no significa salvarlo. El amor puede acompañar y sostener, pero cada persona tiene que decidir qué hacer con aquello que le duele. Por eso, más que una historia romántica, la novela termina siendo también una historia de reconstrucción y de aprender a volver a uno mismo después de haberse perdido en lo que sentía por alguien más.

En 2026, la historia llegó al cine bajo la dirección de Jorge Alonso, con Margarida Corceiro y Maxi Iglesias como Leah y Axel. La película conserva los elementos centrales de la novela y busca mantener su esencia: no solo el romance, sino el proceso de sanar y ayudarse mutuamente. Sin embargo, no es una copia exacta. 

Algunas escenas fueron transformadas o quedaron fuera y el final cambia respecto al primer libro, una decisión que Kellen ha defendido como parte de la evolución de la historia hacia una relación más sana y madura. La diferencia permite mirar el mismo vínculo desde dos lenguajes: el libro se detiene en lo que sienten; la película lo convierte en gestos y silencios. 

Todo lo que nunca fuimos no me parece una historia sobre conseguir a la persona que amas, sino sobre descubrir qué haces cuando aquello que imaginaste junto a alguien no puede convertirse en realidad. Quizá ahí está su parte más cercana: en entender que algunas veces no extrañamos una relación, sino una posibilidad.

Porque hay personas con las que nunca fuimos nada y, aun así, nos dejaron pensando en todo lo que pudimos haber sido. Y tal vez crecer también consiste en aceptar que no todas las historias que sentimos profundamente están destinadas a suceder.

Yadira Itzel Corona Maya es licenciada en Ciencias de la Educación y estudiante de la Maestría en Ciencias Sociales. Investiga educación y comunicación en contextos pospandemia y ha participado en proyectos académicos.

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