Quiero vivir con mis sueños, pero también con mis miedos 

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Por: Dian Quintero 

Hay quienes suben a un escenario para interpretar canciones y quienes llegan con la intención de hacer que cada minuto compartido tenga sentido. Para Omar Iñaki, la diferencia está en la entrega. Su lema antes de cada concierto es sencillo: hacer que valga la pena, tanto para quienes compraron un boleto como para quienes decidieron regalarle parte de su tiempo. Por eso, cuando llega el momento de tocar, deja el alma.

Omar Iñaki nació como un proyecto de pop punk en Pachuca en el año 2023. Desde entonces, su propuesta ha encontrado un punto de encuentro entre la nostalgia del pop, la energía del punk y sonidos más crudos, como el hardcore. Su música parte de la honestidad: detrás de sus letras existe una intención clara de mostrar quién es Iñaki, sin construir un personaje distante de la persona que existe fuera del escenario.

Él mismo entiende su proyecto como un hermano menor. No se trata solamente de un nombre artístico, sino de algo que debe cuidar, corregir y acompañar para que pueda crecer. Esa relación también explica la manera en que enfrenta cada nueva etapa: con atención a los errores, disposición para cambiar y la certeza de que todavía existe mucho por descubrir.

El camino ya dejó algunas señales importantes. Seis presentaciones como headliner, todas con localidades agotadas que reunieron a más de 700 personas; sus canciones acumulan más de 70 mil reproducciones y su comunidad digital supera los 10 mil seguidores. Sin embargo, detrás de las cifras permanece un deseo: que cada canción y cada concierto conserven algo verdadero.

Esa búsqueda también aparece en su evolución sonora. Grillos en la Noche, su sencillo debut, superó las 20 mil reproducciones, mientras No La Odies A Ella (Infiel pt.3) rebasó las 30 mil. Después llegaron colaboraciones como Verano del 23, junto a Buen Hombre, y No La Odies A Ella, coescrita con Blnko.

Su primera gira nacional llevó su música a Morelia, Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Puebla y Ciudad de México, antes de regresar a Pachuca para cerrar con un sold out. En el camino también compartió escenario con nombres como San Venus, Say Ocean, Barney Gombo, Dromedarios Mágicos y Sad Saturno.

Ahora, esa búsqueda toma una dirección distinta. Mientras Verano del 23 recupera la nostalgia del pop de 2015, La Depresión de Mordecai se acerca al hardcore bajo la producción de Uxi, de San Venus. El contraste revela una propuesta que no quiere quedarse en una sola fórmula.

En medio de esa evolución aparece Vivo con ellos, una canción que guarda un significado especial: es un regalo para su karnal. Su título resume una idea que Iñaki lleva consigo: “Quiero vivir con mis sueños, pero también con mis miedos”. No se trata de escoger entre unos y otros, sino de reconocer que ambos forman parte del camino.

Quizá por eso su manera de entender la música resulta tan cercana. Iñaki no promete una vida sin dudas; apuesta por avanzar con ellas. Y mientras crece, también aprende a cuidarlo como a ese hermano menor que todavía tiene mucho por descubrir. En cada concierto vuelve a la misma intención: entregar todo para que quienes estuvieron ahí sientan que valió la pena. Porque, al final, vivir con los sueños también significa aprender a convivir con aquello que nos asusta.

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