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El aviso del Mundial

Agencia EFE
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Agencia EFE

Por segundo gran torneo consecutivo España comenzó con las mejores sensaciones posibles. Del 7-0 a Costa Rica en el Mundial 2022, su mejor resultado en un primer paso mundialista, al 3-0 frente a Croacia para igualar su arranque más prometedor en una Eurocopa. Diez jugadores de aquella selección están ahora entre los 26 en Alemania y todos tienen muy presente lo que ocurrió en Catar.

España es un país de extremos. De no tener confianza en una selección sin grandes nombres a señalarla como favorita hay 90 minutos de distancia. Ya lo vivió en el último Mundial, hace año y medio, el primero que se disputó en invierno. Los siete goles endosados a Costa Rica desataron la euforia y la caída no pudo ser más estrepitosa.

La selección española pasó de firmar el mejor de sus resultados en los Mundiales, enterrando todos los temores históricos del primer día en una fase final de la Copa del Mundo (en los que apenas había ganado cuatro de quince estrenos), a protagonizar un torneo en cuesta abajo hasta el final más desmoralizante. Víctima de la peor interpretación posible del estilo del éxito que había retocado Luis Enrique.

Firmó la sexta mayor goleada de la competición de mayor prestigio España en su primer paso, sin levantar nunca el pie con los goles, con hambre de éxito. Algo que no habían conseguido ni los futbolistas españoles que lo ganaron todo, dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012. Desde ese día que quedó para la historia, en el que marcó los siete disparos a puerta que realizó, España perdió la frescura ofensiva. 

Empató con Alemania (1-1) en la segunda jornada y se metió en un lío con una de esas derrotas que marcan, ante Japón, en el cierre de grupo (2-1). El cruce de octavos era Marruecos y el fin de la doble etapa de Luis Enrique como seleccionador no pudo dejar peor sabor de boca. España se despedía con amargura, de nuevo castigada en la tanda de penaltis como en el anterior Mundial y en la última Eurocopa, tras realizar un disparo a puerta en 120 minutos.

Es una lección que vivieron Unai Simón, Aymeric Laporte, Rodri, Pedri, Dani Olmo, Ferran Torres, Nico Williams, Dani Carvajal, Álvaro Morata y David Raya, y que está presente en la concentración de Donaueschingen, donde no ha calado la euforia desatada por la contundencia en el Olímpico de Berlín de España ante una Croacia que siempre es compleja de derribar en los grandes eventos.

“Es fundamental, al igual que en el Mundial, empezar ganando el primer partido de cara a lo que venga más adelante”, reconoció Unai Simón. “Pero no significa nada, tenemos que seguir pensando en ganar todos los partidos que tenemos por delante sin conformarnos. Está muy bien ganar a Croacia, hay que quedarse con las cosas buenas, pero queremos ganar a Italia y ser primeros de grupo”, añadió.

Tras el subidón de adrenalina y moral que sintieron jugadores y cuerpo técnico en Berlín, orgullosos de la imagen de equipo que mostraron todo el partido pero especialmente en un primer acto que exhibió contundencia, Luis de la Fuente ha ido trabajando el aspecto psicológico más que el físico en la concentración de España

Prudencia, calma y tranquilidad son las palabras más repetidas cuando se filtra lo que se respira dentro del lujoso hotel de concentración en el que la selección española convive feliz en Donaueschingen, lejos del ruido de un gran torneo. 

“Los pies en el suelo”, destacó De la Fuente tras el triunfo, consciente de que el paso de la crítica al elogio excesivo es cuestión de un resultado. 

Así prepara España su segundo asalto. Otro duelo de grandeza, frente a Italia, para salir reforzada antes de los cruces del grupo de la muerte de la Eurocopa 2024. Paso a paso, sin mirar más allá. Sin especular, cómoda sin los focos de la presión del favoritismo y elevando los conceptos equipo y familia a su máxima esencia. Están avisados. Catar está reciente y caló en el grupo. 

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