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Eclipse

Javier Peralta
3 Min Read

LAGUNA DE VOCES

Todo eclipse implica sufrimiento, porque “se eclipsa el amor”, “se eclipsa la verdad”, “se eclipsa el recuerdo”, “se eclipsa la alegría”, “se eclipsa el cariño”, “se eclipsa el sentido de la vida”… y por último, “se eclipsa la existencia”.

Por desgracia en cada una de las posibilidades de ese momento en que se oculta el sol, no hay vuelta atrás, la oscuridad se queda de manera permanente, eterna, y el manto de la desazón se queda trepado en las espaldas. Después de que se eclipsa el amor, poco queda en la existencia humana, como no sea el vital aliento de la memoria, para saberse, algún momento, digno de ese sentimiento. 

Sin embargo, fruto de estos tiempos de modernidad, descubrimos que también “se eclipsa el recuerdo”, y el consuelo fundamental para una pérdida, simplemente se esfuma, se hace nada, junto con cada una de las luces que podían guiarnos en un mar lleno de malos presagios y tristezas.

Así, desembocamos en el eclipse más temido por todos, “el eclipse de la alegría”, sin posibilidad alguna de que, por algún milagro, desaparezca y se regrese a otros tiempos cuando la mejor receta contra el dolor era la risa.

Luego viene el “eclipse de la existencia”, y aún peor, aún más complicado busca alguna esperanza, porque evidentemente ya no la hay.

Y, sin embargo, de manera constante, nos asomamos al cielo para ver si regresa el amor, la verdad, el recuerdo, la alegría, el cariño, el sentido de la vida, la existencia que conjuga todo lo anterior.

Nos nutrimos de esa actitud, nos reconfortamos cuando pasan y pesan los dolores, la enorme certeza de que el tiempo nos gana, nos consume, y de a poco, pero con certeza absoluta, acaba por convencernos de que así está bien, de que, después de todo, no había otra alternativa.

Todos hemos vivido eclipses de los que pensamos nunca volver a salir, para quedarnos en la oscuridad absoluta.

Todos, también, de repente y casi de manera perceptible, descubrimos un hilo diminuto de luz, que luego se convirtió en sol esplendoroso, alegre, lleno de esperanza, verdad, sentido, amor y por lo tanto existencia.

Mil gracias, hasta mañana.

Mi Correo: jeperalta@plazajuarez.mx

X: @JavierEPeralta

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