Amor de lejos…

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PEDAZOS DE VIDA

—Hace tiempo, una amiga originaria de China me contó que, en una época remota, diez soles aparecieron al mismo tiempo en el cielo. Los campos se quemaron, los ríos se secaron y los seres humanos estuvieron en peligro. Entonces, un arquero extraordinario llamado Hou Yi disparó contra los soles y derribó nueve para dejar que uno solo iluminara la Tierra.

Como recompensa por su hazaña, Hou Yi recibió de Xiwangmu, la Reina Madre del Oeste, un elixir capaz de conceder la inmortalidad. La bebida era para una sola persona, pero Hou Yi estaba casado con Chang’e y beberla significaba sobrevivir a su esposa y, tarde o temprano, separarse de ella.

Hou Yi se negó a tomarla y dejó el elixir bajo el cuidado de Chang’e. Sin embargo, su discípulo Feng Meng deseaba apoderarse de él y un día, mientras el arquero se encontraba ausente, intentó robárselo. Para evitarlo, Chang’e bebió el elixir y comenzó a elevarse hasta abandonar la Tierra.

Como no quería alejarse completamente de Hou Yi, eligió la luna por ser el lugar celeste más próximo a la Tierra y ahí quedó convertida en inmortal. Cuando el arquero regresó y descubrió lo ocurrido, quedó devastado. Aquella noche miró hacia el cielo y encontró una luna extraordinariamente brillante en la que creyó distinguir la silueta de su amada. Intentó alcanzarla, pero fue imposible; al no poder hacer más, colocó frente a la luna los alimentos que ella prefería.

—¡Qué bonita historia! ¿Y luego qué sigue?

—¡Nada! Ahí termina. La verdad no sé qué chingados quiera decir eso, pero está bien culero que no te hagas inmortal para quedarte con alguien y, después de renunciar a eso, la otra persona se haga inmortal y se vaya. ¿A poco no crees que hubiera sido mejor que el discípulo se la tomara y se fuera a chingar su madre?

—Para mí que ella quería hacerse inmortal. ¿Y qué tal que el discípulo ni quería nada de eso y ella se lo inventó todo para chingarse la botellita?

—No había pensado en eso… pero tienes razón.

—Claro que no habías pensado en eso. Así de enculado estás con tu vieja que ni en este tipo de historias ves las inconsistencias. Estás ciego de amor. Has de creer que es muy romántico amar a alguien, estar separados y seguirse amando sin contacto alguno.

—¿Sabes qué es lo más culero? Que esta historia forma parte del Festival del Medio Otoño, una celebración en la que las familias se reúnen y contemplan la luna. ¿No te parece irónico? Celebran estar juntos recordando a dos amantes que no pueden estarlo.

—Eso es lo bonito, pinche amargado, güey.

—Es que ¿para qué te haces pendejo? Ella no está en la luna, apenas los separan seis cuadras. Ve de una vez y que se rompa lo que se tenga que romper.

—¿Y que me rompa la madre su hermano? Yo también la quiero y no me gustaría que la muerte nos separe. Una madriza de su hermano podría ser el elixir que me dejaría bien muerto y a ella con vida.

—Viéndolo así, pues sí está bonita la historia china, ¿verdad? Amarse a lo lejos para no morir…

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