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A río revuelto…

Miguel Rosales
5 Min de Lectura

Pido la palabra

¿A quién le conviene la violencia?, ¿quién está detrás de los acontecimientos violentos que están causando inestabilidad social en varias partes del País?

Al paso de los años he aprendido que la verdadera democracia se debe dar en un armonioso equilibrio entre la libertad y el orden y que cualquiera de los extremos llevados a su máxima expresión siempre será perjudicial, es decir, el exceso de orden se convierte en dictadura y el exceso de libertad nos lleva primero al libertinaje y concluye en la anarquía.

En México vivimos en un estado de derecho, con leyes que si bien es cierto algunas de ellas no responden totalmente a las necesidades de la sociedad, también lo es el hecho de que contamos con un sistema legislativo que nos permitiría crear, a través de nuestros representantes, todas aquellas leyes que beneficien a las mayorías, dentro de un clima de tranquilidad que el país necesita y por el que muchos dieron su vida.

En nuestro País, la misma ley nos permite y señala el procedimiento para acceder a la forma de gobierno que decida la mayoría y crear, modificar o derogar sus leyes si así conviene a la misma sociedad, sin necesidad de machetes o amenazas de alerta roja. Por ello, veo con preocupación que el estado de derecho esté siendo violentado de dicho y de hecho por algunos actores políticos.

Muchas interrogantes que dejan al ciudadano en la incertidumbre y en un estado total de indefensión que lo hacen presa fácil de ese pescador que ya está al acecho ante lo revuelto del río. Este conato de hervidero social tiene una causa y no creo que sea la del pueblo, pues éste ha ido adquiriendo conciencia de que su voto sí vale y que es a través de las urnas como puede definir su rumbo político.

De este desastre político y social, todos tenemos un poco de culpa, incluyendo a la sociedad misma, pues, aunque se diga hasta el cansancio que el pueblo no se equivoca, creo que la mayor equivocación es no definir nuestra postura en las urnas permitiendo que una minoría decida por nosotros.

También los legisladores tienen mucho de culpa al no asumir su verdadero papel de representantes del pueblo y sí de sus partidos políticos, pues es sabido que algunos solo asisten a la Cámara y hacen como que legislan, sintiendo que su sola presencia es más que suficiente para que el pueblo les agradezca su gestión.

Y qué decir de la culpa de los Partidos Políticos, creados a imagen y semejanza del líder en turno, por lo que en este punto yo cuestiono: ¿y su doctrina política dónde quedó?, ¿los ideales que le dieron origen y sentido a su Institución a dónde se fueron?, es simple, es lamentablemente simple, los Partidos Políticos sujetan su estrategia a las necesidades de una persona y no a los principios fundamentales de su Organización.

Sigo con la culpa de los candidatos, los cuales se han olvidado ser propositivos y van moviendo la veleta hacia donde les puede rendir mejores frutos, y que en su afán de allegarse adeptos no dudan en hacer pronunciamientos que poco a poco van alimentando la violencia.

Ante estas circunstancias de aparente descontrol, hacen su aparición los pescadores que llegan a reclamar su ganancia del río revuelto.

En Hidalgo, como en el resto del País, puedo asegurar que deseamos estabilidad política y social pues ello nos llevará a vigorizar la estabilidad económica necesaria para la creación de empleos.  En nuestras manos está el definir el tipo de vida que pretendemos; vayamos construyéndola desde ahora, exigiendo derechos, pero también cumpliendo obligaciones, señalar la ineficiencia, pero también proponer acciones de beneficio y crecimiento social.

Vota por el que quieras, ¡pero vota!, y no permitamos que los ávidos de poder nos confundan y generen violencia. El voto es el arma más poderosa, usémosla.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

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