Comienzan a salivar 

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EL PEQUEÑO TIMMY 

El famoso experimento de Iván Pavlov, sobre los perros que, condicionados al sonido de una campana, comenzaban a salivar debido a que sabían que la comida estaba por servirse, se materializa y se hace más evidente cuando los políticos comienzan a repartir enseres, a visitar colonias, a publicar en redes sociales, a buscar popularidad, como si el tiempo se convirtiera en una campana que les alerta que el hueso está cerca y que pronto podrán darse un festín.

Una vez más, los que juraron y perjuraron que serían diferentes se comportan como los perros de antes aunque con menos clase y más gandallismo que los anteriores, antes del PRI de Alito, el tricolor era ejemplo de “institucionalidad” experto en operaciones cicatriz y en negociar espacios con la puerta abierta a nuevos perfiles. 

Eso se acabó con el gandalla de Alito Moreno y sus secuaces, gente que se la ha pasado de puesto en puesto, aprovechando el poco capital político que les queda para seguir viviendo del erario público. Y las nuevas generaciones no se ven más allá de la propia familia, ejemplo de ello es el hijo de Carolina Viggiano, la senadora sobrina de Olvera el Mexista, Tello el hijo del priísta, el acomodado hijo del diputado Vázquez, los familiares del emperador del aguacate, y demás. Así es, no es necesario quedarse en lo viejo para ver que este tipo de agandalle de espacios y puestos laborales también se replica en las filas morenistas.

Lo que ha pasado en Coahuila, y lo que pasará seguramente en Chihuahua, no es más que un reflejo de la simulación que se ha construído ante un nuevo régimen en el que todos se han hecho caber, con sus defectos y poquísimas virtudes que  nada tiene que ver con la honestidad o algún atributo que se pueda considerar bueno para la comunidad. 

En Hidalgo, ante la estupidez de los operadores políticos que debería tener Morena, ante la confianza que todos tienen de ganar una elección bajo la sombra de AMLO o de Claudia, la oposición avanza. Y podrían decir que no es cierto, que en Hidalgo todos votarían por Morena con los ojos cerrados sea quién sea el candidato o candidata, sin embargo, la experiencia y el amargo sabor de boca que han dejado varios funcionarios y presidentes municipales se podrían capitalizar por una oposición inteligente, repito, inteligente. Pero si la renovación de partidos continúa como hasta ahora, con los mismos de siempre, la oportunidad de golpear a Morena se desvanece con el tiempo. 

La operación política de Morena es precaria, siguen sin convencer y por el contrario se han dedicado a hacer lo mismo que los de antes, comprar “lealtades”, comprar votos y tratar de mantenerlas compradas porque saben que en cuanto llegue un mejor postor, esas “lealtades” y esos votos, se les irán como agua entre las manos. 

Los hidalguenses quieren saber que la inseguridad se ha reducido viendo que en sus colonias o municipios han dejado de haber balaceras, que han dejado de operar los huachicoleros, que no hay quiénes los amenacen, pero si los que provocan el temor son funcionarios ebrios que amenazan a diestra y siniestra sin que pase nada, poca credibilidad habrá en que hay un cambio en la entidad y en que Morena es la respuesta, porque todo parece indicar que al llenarse de pillos, ratas que abandonaron otros partidos políticos, Morena está condenada a seguir con las mismas mañanas que traían estos sinvergüenzas. 

Y Morena se ha dado cuenta de que no ha construido absolutamente nada, por poner un ejemplo: apenas en una colonia Pachuqueña convocaron a las mamás a un “festejo” sin que les dijeran que estaría el presidente municipal de Pachuca, fue más el descontento de muchas de ellas por no saber a lo que habían sido convocadas, que la simpatía que debería haber generado el presidente de Pachuca.

Por lo anterior, Morena mantiene las puertas abiertas a perfiles mañosos porque son los que saben operar políticamente, sin embargo todo tiene un costo, y así como pueden operar para el partido guinda lo podrían hacer para otros, porque al final no perdieron poder, solo cambiaron de chaleco y estos perros ni siquiera salivan cuando escuchan la campana porque haya elecciones o no, se mantienen en el poder ya sea en la oscuridad o en un puesto público como antes.

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