Un adulto responsable
Una edición especial dedicada a los
adultos que sobreviven a este mundo.
1.- Despertó empapado de sudor y antes de que siquiera pudiera despabilarse un poco, un dolor punzante en el estómago lo obligó a retorcerse cual chinicuil en sartén, tras lo cual solo pudo pensar: “No puede ser, otra vez la leche no era deslactosada”.
2.- Cuando bajó de su carro se dio cuenta de que había olvidado la cartera, pero después de meditarlo un poco se dijo: “Pago con el celular, ¿qué tan difícil puede ser?”. Cuando lo intentó, el cajero le dijo que seguramente no tenía habilitada la función. Por lo que ya no compró nada, recogió la poca dignidad que le quedaba, devolvió los productos, regresó a su casa y se acostó sin cenar.
3.- Un amigo se comunicó mediante WhatsApp con él, y le pidió un dinero para completar su quincena. Como ya se la sabía, antes de depositar, decidió contactar al susodicho con una llamada, para cerciorarse de que no era una estafa.
Cuando se convenció de que no, le mandó el dinero.
Luego, en el Facebook se enteró que a su amigo no solo le robaron el celular, también le clonaron la tarjeta y, al parecer, igual la voz.
4.- Jamás había querido faltar a la chamba, pero era su cumpleaños y el amigo que se ofreció a cubrirlo parecía muy confiable. Ese día no solo perdió la calma llamándole a quien nunca respondió, también se le fue su bono de puntualidad y asistencia, y la confianza de su patrón.
5.- No leyó bien las letras chiquitas en el apartado de cancelación y debió pagar el servicio domiciliado por tres meses, hasta que se hartó y decidió cancelar la suscripción, cosa que le costó el dinero de cuatro meses más.
6.- Después de casi seis meses de duelo, con la ayuda de una amiga, optó por abrir su perfil en una app de citas. Después de sólo dos opciones, se topó con el perfil de su ex, que solo decía “Yo sí sé amar”, con una foto muy sugerente, se asqueó tanto que no volvió a entrar jamás en una aplicación siquiera parecida.
7.- Fue con don Ramiro a comerse unos taquitos de guisado como desayuno, y justo cuando se disponía a dar la última mordida, sonó la notificación de su celular. El maldito Spotify se había llevado lo único que tenía en la tarjeta. Pensó que por ser cliente frecuente Ramiro le daría chance, pero no. Él no salió de ahí hasta lavar 100 platos.
8.- Venía ataviado con un traje negro, sencillo pero elegante, se sentó cerca de la familia y comenzó a orar, pero los recuerdos son traicioneros y cuando quiso recordar a su amigo, la memoria lo traicionó y se acordó cuando en vida dijo alguna vez: “ayúdenme de aquí”. La risa que soltó después fue incontrolable, al grado tal que los tíos del difunto tuvieron que escoltarlo a la salida.
9.- Desde que se convirtió en una persona independiente, se esforzó por regalarle cosas a su mamá, pero a ella nunca parecía gustarle nada de lo que le ofrecía, ya fuera caro o barato, ella no estaba conforme. Un día se cansó de la situación y de plano no le llevó nada. Ese mismo día escuchó a su mamá decirle a su hermana: “Ese muchacho siempre ha sido un malagradecido”.
10.- Poco a poco fue conociendo a su vecino, un hombre que en su día a día era de esas personas que asistía a misa rigurosamente, trataba con amabilidad a todos sus semejantes y parecía una persona intachable. Lástima que los demás no conocieran la verdad, que dentro de las cuatro paredes de su casa, su esposa y sus hijos sabían el monstruo que era realmente.
11.- Trabajó con ahínco durante 35 años, creyendo que así aseguraría el futuro de su familia, y cuando por fin se jubiló se dio cuenta de que había luchado por un ideal fantasma: sus hijos ya no estaban y su esposa, su fiel compañera, ya estaba muy enferma.
12.- No solo no sonó su alarma (porque la había puesto en su calculadora), sino que además no reconoció el lugar en el que despertó, ni siquiera la casa en la que estaba y cuando pudo salir, tampoco recordó cómo había llegado a esa ciudad.




