Arbolicidio y universidad sustentable (Parte I)

Más Leídas

Agenda Educativa

En la comedia radiofónica La Tremenda Corte (Cuba, 1942-1961), Tres Patines, uno de los personajes principales, solía estar en un enredo de demandas cuando producía un perjuicio, daño o estafa; el “tamalicidio”, por ejemplo, era uno de esos casos que provocaban una risa hilarante.

Quien lea esta columna podría pensar que hablar de “arbolicidio” es una exageración o un recurso humorístico. No lo es. Hablamos de arbolicidio como una tala injustificada de árboles, aunque el término más preciso es arboricidio según la RAE.

En una universidad pública —de cuyo nombre no quiero acordarme, evocando a la novela de Miguel de Cervantes— se ha cometido un arboricidio: alrededor de 30 árboles fueron talados sin explicación clara. Lo que se dice, en ausencia de un comunicado oficial, es que representaban un riesgo porque “se estaban cayendo”. Sin embargo, si un árbol es potencialmente peligroso, existen alternativas técnicas: poda, apuntalamiento, tratamiento fitosanitario o reubicación. Resulta poco creíble para la inteligencia que decenas de árboles presentaran simultáneamente un riesgo inminente.

Lo que no se dice de fondo es que esta decisión podría estar vinculada con el desarrollo de nueva infraestructura universitaria: edificios, estacionamientos, vialidades internas, laboratorios, instalación de redes de fibra óptica para estar en el futuro, etc. Esto explicaría por qué, ante la preocupación universitaria, la respuesta institucional ha sido escueta y autoritaria: “la universidad es autónoma”.

Pero, apelar a la autonomía no justifica decisiones que contravienen a tendencias internacionales. De hecho, resulta una visión limitada frente a lo que hoy hacen universidades de referencia mundial en materia de sostenibilidad, entendida como el compromiso integral con el cuidado del medio ambiente y la vida.

A nivel internacional, las universidades han incorporado la sostenibilidad como eje estratégico, articulando políticas de gobernanza ambiental, reducción de emisiones de carbono y preservación de la biodiversidad. Estos esfuerzos se alinean con los  Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como con directrices promovidas por la UNESCO, que conciben a la educación superior como un actor clave en la transición hacia sociedades sostenibles.

En este marco, la gobernanza sostenible implica diseñar políticas institucionales, programas y estructuras organizativas orientadas al cuidado ambiental. La reducción y compensación de carbono supone adoptar energías renovables, gestionar eficientemente el agua, promover transporte sustentable y optimizar el manejo de residuos. Por su parte, la preservación de la biodiversidad conlleva la protección de áreas verdes, la creación de reservas ecológicas y la implementación de programas de conservación.

Para decirlo más claro, una universidad que atenta contra su entorno natural, que contraviene a la preservación de la biodiversidad, que comete una expresión tan llana como el arboricidio, difícilmente puede considerarse como una universidad rankeada dentro de las mejores universidades del mundo.

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias