Un “like” por favor…

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Pido la palabra

Cuando no hay nada importante qué decir, entonces lo mejor es callar; cuando la vida nos ha otorgado sus bendiciones y parabienes no hay necesidad de que las hagamos públicas, pues muy dentro de nuestro corazón somos capaces de reconocer con humildad que los privilegios ganados han sido por una batalla llena de esfuerzos, y que no necesitamos publicarlas para sentirnos exitosos, eso es vanidad; somos ganadores por el esfuerzo y no por el aplauso o un “like” facebookero.

Y sin embargo, a diario nos encontramos en el camino a gente solitaria y llena de amargura que trata, incluso a costa de caer en lo grotesco, de disfrazar con brillo lo que en su vida nos damos cuenta que es opaco; sin que este tipo de gente alcance a darse cuenta el ridículo que está haciendo al mendigar un “like” o una frase de envidia en las redes sociales.

De esta manera, al darle una repasada a las citadas redes, no falta el día en que haya quien suba a dicha red hasta lo que va a desayunar, y, acto seguido, le llueve una andanada de comentarios que solo sirven para seguir alimentando su egocentrismo.

Nos hacen saber hasta el mínimo detalle de su vida, desde el diploma que recibieron en el kínder, hasta considerar un éxito más en su vida el haber conseguido su licencia de manejar; ¡pobres pájaros de barro!.

El protagonismo los arrastra a niveles de calificación de “hocicones”, otros les dicen “faroles”, algunos más los llaman “buchones”, aunque este último término en algunas partes del País es utilizado con un sentido diferente al que se usa en el centro de la República.

Lo cierto es que esa actitud farolona de algunos -al menos ha servido para algo- hoy me está dando tema para opinar; desde luego, que mi opinión es solo una perspectiva unilateral tan respetable como la de aquellos que defiendan farolonamente lo contrario.

En fin, esa es nuestra idiosincrasia telenovelera; ese es el rumbo que hoy día se ha elegido; esa es la nueva actitud que en esta época genera aplausos por resultados bananeros, pero que a la larga, solo producirá más amargura al darnos cuenta que al paso del tiempo, si no se reacciona, las manos de los habladores estarán vacías de resultados, aunque llenas de “likes” que no servirán para nada: “No eres mejor porque te alaben, ni más vil porque te vituperen; ¡lo que eres, eso eres!.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

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