Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para los niños, trabajo decente para los adultos

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IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO

El Día Mundial Contra el Trabajo Infantil de 2026 coincide con la Sexta Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil en Marrakech, donde se reafirmó la necesidad de acelerar acciones y convertir los compromisos en resultados concretos, el Marco de Acción Global de Marrakech propone una estrategia clara con indicadores para combatir esta problemática, abordando sus causas profundas y protegiendo los derechos de los niños.

Bajo el lema “Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para los niños, trabajo decente para los adultos”, la campaña de 2026 llama a fortalecer las políticas que previenen el trabajo infantil, promoviendo la educación de calidad, protección social universal, empleo decente, leyes estrictas, mejores sistemas de datos y una actuación responsable en sectores como la agricultura y las cadenas de suministro.

A pesar de los avances, todavía hay 138 millones de niños y niñas trabajando en el mundo, 54 millones en condiciones peligrosas. Desde el 2000, el trabajo infantil se ha reducido casi a la mitad, pero el ritmo es demasiado lento para alcanzar la meta de eliminarlo en el pasado 2025; para ello, sería necesario acelerar el progreso 11 veces.

África subsahariana sigue siendo la región con mayor carga, con cerca de 87 millones de niños en trabajo infantil, aunque la prevalencia ha bajado ligeramente. Asia y el Pacífico lograron una reducción significativa desde el año 2020, mientras que América Latina y el Caribe mantuvieron cifras similares en los últimos años.

El sector agrícola es el que concentra mayor presencia de trabajo infantil con 61 por ciento, seguido por los servicios con el 27 y la industria con el 13, incluyendo minería y manufactura.

El estudio conjunto de UNICEF y la OIT, presentado en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, analiza los principales factores que llevan a niños, niñas y adolescentes a participar en este fenómeno en Chile, identifica que variables como la edad, género, entorno rural o urbano y nivel socioeconómico influyen significativamente en su presencia.

El informe revela que el 15.5 por ciento de los menores de 5 a 17 años realiza alguna actividad laboral, siendo más frecuente en zonas rurales y entre los varones en ocupaciones económicas, mientras que las niñas tienen mayor prevalencia en trabajos peligrosos no remunerados. La mayoría de estos menores asiste a la escuela, por lo que el trabajo no siempre implica exclusión escolar, pero sí puede afectar su bienestar y desarrollo.

Los factores determinantes incluyen la pobreza multidimensional, la presencia de menores en hogares con otras responsabilidades económicas, y la historia laboral de los cuidadores. La aceptación social del trabajo infantil, normalizada en algunas comunidades, también juega un papel importante, además, la vulnerabilidad aumenta en zonas rurales y en hogares con menores de cinco años, así como en contextos donde los adultos comenzaron a trabajar a una edad temprana.

El estudio enfatiza la necesidad de políticas integrales que combinen protección social, educación y apoyo familiar, además de transformar las percepciones sociales que justifican estas prácticas. Destaca la importancia de contar con información confiable para diseñar acciones efectivas y cumplir con los estándares internacionales, como los establecidos por la OIT y la Convención sobre los Derechos del Niño, que buscan eliminar las peores formas de trabajo infantil y proteger los derechos de los menores.

Para avanzar, UNICEF y la OIT llaman a los gobiernos a invertir en protección social, reforzar sistemas de protección infantil, garantizar educación de calidad, promover empleos dignos, hacer cumplir las leyes y responsabilizar a las empresas para erradicar la explotación infantil en las cadenas de suministro.

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