CINE DE HOY
El joven Diego (Diego Hernández) siente un profundo cansancio que lo lleva a dormir 16 horas al día “como los gatos”, mientras que su amiga Liz (Lizbeth Félix) experimenta todo lo contrario, al no poder dormir en varios días. Ese es el motor de Un techo sin cielo, el filme De Diego Hernández que forma parte del XLV Foro Internacional de la Cineteca.
El guión del propio realizador resulta tan sencillo como en sus filmes anteriores El mirador, Agua caliente o Los fundadores.
Hernández ha experimentado su fatiga desde que encontró una caja de zapatos con las pertenencias de su padre, quien murió diez años.
Su madre preocupada por su salud, lo envía con un médico, pero al no encontrar una causa física lo envía con un motivador y en el colmo de la desesperación acude con una lectora de cartas.
En cambio Liz decide utilizar su insomnio como el motor de un proyecto artístico. Hernández da ciertos toques humorísticos a su alegato, que utiliza de manera inteligente a actores no profesionales como su propia mamá.
El tijuanense se convierte en hombre orquesta que escribe, fotografía, produce, edita y dirige este proyecto, que se exhibió en el pasado Festival Internacional de Cine de la Unam, al igual que sus otras películas. Un techo sin cielo resulta pues un filme sencillo y casi minimalista, que tiene el encanto del cine provincial.



