IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO
El Día Internacional de los Cuidados, se conmemora cada 29 de octubre, visibilizando una realidad histórica: el trabajo de cuidar ha sido asignado culturalmente a las mujeres y niñas, naturalizado como una extensión del amor y no como lo que es, un trabajo. Cocinar, limpiar, criar, acompañar a personas enfermas o mayores, sostener emocionalmente a la familia, son tareas que consumen jornadas completas y que, al no ser remuneradas ni reconocidas, han limitado el acceso de millones de mujeres a la educación, al empleo formal, a la autonomía económica y al descanso.
Hablar de cuidados con perspectiva de género es romper con la idea de que cuidar es un destino biológico femenino y entenderlo como una responsabilidad social y colectiva. La desigualdad en la distribución de los cuidados es una de las principales causas de la brecha laboral y de ingresos: mientras las mujeres dedican en promedio tres veces más horas que los hombres a estas tareas, ven reducidas sus oportunidades de crecimiento profesional.
Por ello, este día exige políticas de corresponsabilidad que involucren al Estado, a las empresas, a las comunidades y, fundamentalmente, a los hombres en el hogar, mediante sistemas nacionales de cuidados, licencias de paternidad igualitarias y servicios accesibles y de calidad. Reivindicar los cuidados desde esta mirada es reivindicar los derechos de las cuidadoras, es reconocer su aporte indispensable al sostenimiento de la vida, garantizar su derecho a cuidar en condiciones dignas, a ser cuidadas y al autocuidado.
En este contexto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) hace un llamado a acelerar la igualdad de género y a construir una sociedad del cuidado, destacando que esta transformación es vital para el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe porque alienta a implementar políticas públicas que aseguren el derecho al cuidado. El Compromiso de Tlatelolco, aprobado en 2025 por los Estados miembros de la CEPAL, plantea la sociedad del cuidado como un nuevo paradigma que prioriza la sostenibilidad y el bienestar de las personas.
La CEPAL resalta la necesidad urgente de abordar la división sexual del trabajo, ya que las mujeres dedican tres veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, valorado entre el 19 y el 27 por ciento del PIB. La crisis de cuidados se agrava por el envejecimiento de la población y la falta de servicios adecuados. Con expectativas de que para 2050, el 25 por ciento de la población será mayor de 60 años, es fundamental fortalecer los sistemas de protección social, adaptándolos a estas transformaciones demográficas.
Se subraya la importancia de mejorar la articulación entre políticas de cuidado, salud, empleo, y seguridad social, además, se plantea la creación de sistemas de protección social universales y sostenibles como un medio para garantizar el acceso a cuidados a lo largo de la vida. A través del Pacto Birregional por los Cuidados y lineamientos para políticas de cuidado, la CEPAL busca apoyar a los países en la implementación de políticas que respondan a las necesidades diversas de la población.
Finalmente, la CEPAL reitera la urgencia de traducir los compromisos en acciones concretas que fortalezcan la institucionalidad, el financiamiento y el diálogo social para avanzar hacia una sociedad que colabore en el cuidado de las personas y del planeta, promoviendo un desarrollo más equitativo y sostenible.
Una sociedad justa no puede seguir sosteniéndose sobre el trabajo gratuito y agotador de las mujeres, cuidar debe dejar de ser un sacrificio feminizado e invisible para convertirse en un compromiso compartido que ponga la vida y el bienestar en el centro.


