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Hidalgo
miércoles, febrero 26, 2025

Sin ganas de morir

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PEDAZOS DE VIDA 

Cuando me dijeron que me iba a morir, sentí un apretujón del alma, como cuando se dice que el corazón se apachurra, sentí que me faltaba el aire, y me puse pálida, yo no lo noté, pero el doctor que me atendió, sí: mojó una torunda con alcohol y me la acercó, me dijo que había poca probabilidad de que pudiera sobrevivir a esta enfermedad, que no había un tiempo definido pero que una vez que comenzara, el tiempo se agotaría. 

Aquella vez pensé en todo y nada a la vez, valoré mi vida y me dije a mí misma “no te ha ido tan mal, viviste muy bien”, quise pensar en lo que hubiera querido cambiar, pero también sabía que era inutil pensar en esas cosas, sobre todo teniendo el tiempo encima carcomiéndome la espalda, convertida en un holograma que pronto desaparecerá como sucede en las películas de ciencia ficción.

No le dije nada a nadie, sonreí como era costumbre, pero más de una persona notó que había algo extraño, aún así negué lo que sentía, una especie de rabia y dolor, un poco de cansancio mezclado con melancolía, una dosis de nostalgia y un aura de alegría, un torbellino únicamente parable con el pensamiento frío sobre el tiempo y lo que debemos hacer antes de morir. 

¡No! Nunca pasó por mi mente quitarme la vida, ¿para qué? si ya tenía una cita con la muerte, hubiera sido inútil intentarlo, cuando te vas a morir te mueres, cuando buscas la muerte no siempre la encuentras, si ya iba a despedirme de la existencia, yo lo que pensaba era que al menos fuera con dignidad.

Comencé a salir más. Una vez concluída mi jornada laboral, me iba a distintas partes, a veces el parque otras veces el centro comercial, era estúpido perder el tiempo acostada en el sofá viendo televisión barata, preparando cosas para el día siguiente, era un desperdicio de tiempo llegar para arreglar una casa que ya no me pertenecía. 

Así comenzó este camino, llevo más de treinta cinco años esperando la muerte y qué te digo, saber que la tengo a cuesta lo único que me dio fue seguridad para hacer todo esto, para estar aquí donde estoy, para acumular recuerdos que hoy me permiten decir que lo único que me falta es morir; sin embargo, cada día amanezco con ganas de hacer tantas cosas, menos morir, aunque irremediablemente algún día esto sucederá, quizá hoy, quizá hoy… 

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