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jueves, abril 3, 2025

Sheinbaum y la recuperación del honor militar

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RETRATOS HABLADOS

Mes con mes, cada día dos, el mundo entero espera la decisión del emperador desquiciado. Moribundos en la arena del Coliseo Romano, los condenados a muerte esperan que, en una de esas, el hombre de túnica blanca, desde su balcón eleve el brazo, y apunte con su dedo pulgar al cielo, en señal de que, esta vez, les perdona la vida, luego de que, una vez más, ha convenido un “pago de piso” todavía más alto al de 30 días anteriores. No se cansa de jugar este juego el Emperador de América, tampoco sus funcionarios, aún más soberbios, incluso una vocera sin trayectoria alguna en los medios informativos, pero sí glamorosa, ignorante y por lo tanto atrevida como para amenazar a los corresponsales de la Asociated Press, y asegurarles que nunca más tendrán oportunidad de cuestionar al semiDios rubio, por no halagarlo primero, y sí en cambio atreverse a no estar de acuerdo con el Supremo.

Aquí, en México, cada principio de mes es un veradero dolor en el alma, el estómago y el corazón para la presidenta Sehinbaum, quien a la par de llidiar con un sujeto pendenciero y agresivo, como es el presidente del país del norte, debe estar alerta porque el pequeño Rey que ya nombró a su sucesor para el 2030, no pierde oportunidad de mostrarse como único y real dueño de las decisiones. Aunque eso, poco a poco, con la delicadeza que necesita quien se mete al mar infestado de tiburones, para no provocarlos y dejarles creer que ellos tienen la última palabra.

Porque ya rumbo a su primer año como presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ha logrado que el ex inquilino de Palacio Nacional, haya abierto sus cartas de manera pública, y mostrar que los coordinadoares del Senado, Adán Augusto López, y de la Cámara de diputados, Ricardo Monreal, tienen un solo amo que es él, un solo patrón a quien rendir cuentas, que es él.

Y esto, sin duda, ha dejado muy en claro a la presidenta, que con estos dos personajes simplemente no contará nunca, y por el contrario, son capaces de apuñalarla por la espalda, al tiempo que sonríen y hablan de su lealtad absoluta a la jefa de la nación, su disciplina y obediencia a lo que diga, porque la reconocen como su única y auténtica líder.

Hoy, por todo lo anterior, es importante estar atentos a lo que diga el Emperador gringo, porque lo que haya de saldos positivos para México, no será fruto de las presiones de las huestes Obradoristas y el propio Obrador, sí en cambio de la presidenta que, guste o no al de Tabasco, decidió, por fin, darle su lugar a las fuerzas armadas institucionales, pero no con jugosos negocios de construcción, sí en cambio con la libertad de tomar las medidas necesarias para intentar recuperar el prestigio y el respeto del Ejército y Marina, es decir el fin de la tesis absurda de que una guerra declarada puede ganarse a punta de abrazos, en tanto se reciben balazos.

Con el Emperador del Norte, no puede haber seguridad de nada, pero con las fuerzas armadas de acá de nuestro país, sí. Lo crea usted o no, para un militar vale más su prestigio, su honor, que cien negocios de construcción. No hay peor pesadilla para un militar, que dejar el mundo con fama de corrupto y cobarde. No hay sueño más anhelado que morir con honor en el cumplimiento de su deber. Y esa posibilidad, empieza a abrirse luego de años y años de una tesis absurda, que solo los llevó al desalilento y la deshonra.

Sin duda, en la recuperación del honor, de la lealtad a la institución presidencial, no al dinero, puede empezar a encontrarse el primer gran logro de la presidenta.

Que así sea. Todavía hay tiempo.

Mil gracias, hasta mañana.

Correo: jeperalta@plazajuarez.mx

X: @JavierEPeralta

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