Dos años de sequía y una prolongada canícula han golpeado unas 45 mil hectáreas de cultivos y tierras ganaderas en la frontera sur de México, donde unos 10 mil campesinos aseguran estar al borde de la quiebra y reclaman al Gobierno una declaratoria de desastre para poder volver a sembrar.
Productores de los municipios chiapanecos de Suchiate, Tapachula, Mazatán, Tuxtla Chico, Metapa y Frontera Hidalgo denuncian pérdidas millonarias por la falta de lluvias, que ha afectado unas 15 mil hectáreas de maíz, 4 mil de soya, 15 mil de plátano, 3 mil de caña de azúcar y 8 mil de potreros para ganado.
Raúl Arroyo Alvarado, presidente de la Unión de Ejidos Emiliano Zapata en Tapachula, aseguró a EFE que los productores atraviesan la peor crisis por sequía que recuerda el campo chiapaneco y advirtió que muchos se han quedado sin recursos después de perder dos siembras consecutivas.
«Pedimos la intervención del gobierno federal, del gobierno del estado y de los gobiernos municipales para que se pongan las pilas (actúen) para que se haga una declaratoria de desastre en cuanto a la sequía para poder acceder a los programas (…) del tema de las sequías», reclamó.



