Bajo el lema “Porque prevenir también es cuidar”, el Instituto Hidalguense de las Mujeres (IHM) lanzó la campaña “Rompe el mito, fortalece tu red”. El objetivo principal fue destacar la importancia de las redes de apoyo familiar, social y comunitario como herramientas esenciales para enfrentar la violencia de género y desmantelar estereotipos dañinos, como el de la supuesta rivalidad entre mujeres.
Esta estrategia de difusión se implementó durante noviembre y diciembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Consistió en la difusión de carteles, infografías y testimonios reales de mujeres que han logrado avanzar en su desarrollo personal gracias al respaldo incondicional de compañeras, hermanas, amigas y familiares, quienes, junto con el apoyo de instituciones especializadas, han sido su sostén en momentos de dificultad.
Katya Gabriela Hernández Pérez, titular del IHM, subrayó que “Esta campaña permitió visibilizar que, a través de la colaboración, el acompañamiento y el impulso mutuo, se genera bienestar, autonomía y transformación social”. Además, recalcó que esta acción colectiva complementa la política pública estatal, la cual tiene la obligación de garantizar plenamente los derechos de las mujeres.
La titular del IHM aseguró que la campaña está alineada tanto con la Estrategia de Bienestar del gobernador Julio Menchaca, como con la política nacional de igualdad y justicia social impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha colocado a las mujeres como eje central de la transformación del país.
Mediante esta iniciativa de comunicación, se logró visibilizar las redes de apoyo que han existido históricamente y que acompañan a las mujeres en su camino hacia el crecimiento y la autonomía. Ejemplos de esta sororidad cotidiana incluyen a la madre que cuida al hijo de su vecina, la compañera que escucha sin juzgar o la emprendedora que comparte sus conocimientos para impulsar el negocio de otras.
Finalmente, la reflexión central de la campaña es que las mujeres se sostienen entre sí más de lo que habitualmente se reconoce. Estas redes cotidianas nacen del deseo compartido de superarse, de vivir sin miedo, de avanzar juntas y de construir comunidad, una visión que los gobiernos están obligados a acompañar y fortalecer a través de acciones institucionales concretas.


