Retiro de magueyes en bulevar Emiliano Zapata genera indignación entre la población 

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El retiro de varios magueyes ubicados en el camellón del bulevar Emiliano Zapata, a la altura de El Caballito y cerca de la Central de Autobuses, generó inconformidad entre habitantes de Tulancingo, quienes señalaron que las plantas formaban parte del paisaje urbano y de la identidad de la ciudad.

Los ejemplares fueron arrancados como parte de trabajos municipales realizados en esta vialidad. Sin embargo, fotografías y comentarios difundidos en redes sociales provocaron críticas de ciudadanos, quienes calificaron la intervención como un “ecocidio” y cuestionaron que las plantas aparentemente fueran retiradas sin contemplar su traslado a otro espacio.

El maguey es una especie estrechamente ligada al patrimonio natural, cultural y productivo de Hidalgo. Además, necesita varios años para alcanzar dimensiones considerables, por lo que habitantes consideraron que antes de eliminar los ejemplares, Lorena García Cázares, presidenta municipal, debió evaluarse su estado y la posibilidad de conservarlos.

«Es ineptitud, solo eso ha mostrado en cada acto, no puede tocar nada la señora porque todo lo echa abajo, ya lo vimos con la feria, con la presidencia, con el municipio y ahora con las áreas verdes en la vía pública», señaló uno de los inconformes. 

Asimismo, vecinos y automovilistas coincidieron en que los magueyes permanecieron durante décadas en el camellón y se habían convertido en parte de la imagen de una de las principales entradas de Tulancingo. Por ello, solicitaron conocer los criterios técnicos empleados para ordenar su retiro.

De acuerdo con la información difundida sobre los trabajos, la intervención formaría parte de un programa de reforestación urbana y diversificación vegetal que contempla la plantación de 30 laureles de la India. Asimismo, se habría argumentado que la sustitución de la vegetación se efectuó mediante “manejo especializado”.

La explicación, no obstante, no evitó las críticas. Los ciudadanos cuestionaron por qué no se optó por integrar los magueyes al nuevo proyecto o reubicarlos en parques, jardines u otros espacios públicos además de cuestionar el gasto que algunos catalogaron de «innecesario». 

“Una planta que tardó años en crecer terminó arrancada en cuestión de minutos”, expresaron en redes sociales. Otra habitante reclamó que las decisiones relacionadas con los espacios públicos deben considerar la opinión de la comunidad: “Tulancingo no es de ella, es de los tulancinguenses”, enfatizó.

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