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viernes, enero 23, 2026
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Restos fósiles prueban que los canguros gigantes ya podían saltar

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Los científicos que estudian los restos fósiles de canguros prehistóricos gigantes han descubierto que incluso los animales que pesaban más de 200 kilos podrían no haber sido demasiado grandes para saltar, lo que desmiente las suposiciones científicas arraigadas sobre los límites del salto.

En la actualidad el canguro rojo es el animal saltador más grande del mundo y pesa alrededor de 90 kilos, pero durante la Edad de Hielo algunos canguros alcanzaron más del doble de tamaño, llegando incluso a pesar hasta 250 kilos; investigadores de las universidades de Manchester, Bristol y Melbourne publican en la revista Nature Scientific Reports los resultados de una nueva investigación sobre los límites del salto.

Durante años, los investigadores creyeron que estos gigantes habían abandonado el salto, ya que estudios anteriores sugerían que saltar se volvería mecánicamente imposible por encima de los 150 kilos, pero los investigadores han señalado que esas conclusiones se basaban principalmente en la simple ampliación de los canguros modernos, lo que podría resultar engañoso.

Ahora, al combinar mediciones de canguros vivos con la evidencia directa de huesos fósiles, los investigadores han comprobado que los canguros gigantes prehistóricos también serían capaces de saltar.

El equipo examinó dos factores limitantes potenciales para el salto: la fuerza de los huesos del pie y la capacidad del tobillo para anclar los poderosos tendones que impulsan el salto, y los análisis muestran que los canguros gigantes tenían huesos del pie más cortos y gruesos, capaces de soportar fuerzas de aterrizaje, y sus huesos del talón eran lo suficientemente anchos para soportar tendones de tobillo mucho más gruesos que los de los canguros modernos.

Los hallazgos revelan que los canguros tenían una diversidad ecológica más amplia en la Australia prehistórica que en la actualidad, con algunas especies grandes que pastaban como los canguros modernos, mientras que otras eran ramoneadoras (comían las puntas de las ramas de los árboles), un nicho ecológico que no existe en la actualidad.

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