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Hidalgo
sábado, agosto 30, 2025

Polvo eres 

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PEDAZOS DE VIDA

La mente de Haruch iba ocupada, saturada de recuerdos y promesas que se veían reflejadas a cada paso en sus cansados ojos, el truco era caminar siempre hacia delante, sin mirar atrás, sin importar cómo se quedaban los otros, sin escuchar los gritos de algunos, siempre hacia adelante, siempre caminar, así se lo había dicho el norteño, así tenía que ser, tenía que ocuparse de seguir y no ser uno de esos, de los débiles que se quedan a mitad del camino. 

Caminaron por la tarde noche hasta que la mañana lo permitía, luego fueron a refugiarse en un recoveco para evitar la luz y el calor del sol, no hay forma de caminar por esos senderos al medio día, eran por lo menos ocho horas las que tenían que evitar caminar bajo el sol, de intentarlo podrían morir deshidratados y el agua… el agua  ya se sabía que no iba a alcanzar. 

El viento combinado con la arena secaba la boca, a pesar de haber vivido siempre en el pueblo más desértico de la zona, nunca había visto un paraje sin plantas, aunque estuvieran secas, siempre había allí algunos vestigios de vida, pero ahí, un mar de arena a momentos los intentaba sepultar con sus tormentas, y no quedaba más que caminar con el frío y la noche y tratar de descansar en las horas más rabiosas de la bola de fuego que desde las alturas los vigilaba, como esperando con una lupa gigante que salieran para quemarlos como hormigas víctimas de niños sádicos. 

De pronto a lo lejos se miraron algunas casas, la polvareda continuaba pero por fin se veían calles, al aparecer comenzaban a llegar a un pueblo, un poblado como aquél del que venía, con sus casas y árboles, pero todo parecía indicar que el pueblo había dejado de ser pueblo, el polvo no dejaba ver más, al fondo estaba su casa, vacía y descuidada no tardaría en derrumbarse…

Logró despertar a tiempo, a unos centímetros  una serpiente cascabel se enroscó al notar su presencia cuando se movió del lugar donde había reposado, la serpiente estaba ahí, lista para atacar ante cualquier movimiento que la hiciera sentirse amenazada, y él sabía que no podía hacer mucho, quizá estaba más aterrado que el propio reptil, intentaba buscar a los otros, pero tenía rato que se habían ido, el corazón al igual que la razón lo tenía lleno de polvo.

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