RELATOS DE VIDA
Lo pensó muchísimas veces, más de las que debería, que hasta la cabeza le retumbaba o terminaba completamente agotado como si la jornada de trabajo hubiera estado extenuante y la hubiera realizado bajo el sol.
Tenía meses que no hablaba con su padre, una pelea provocó el distanciamiento, pero desde hace poco más de 15 días, la situación y la imagen de su papá, le había llegado sin poder sacarlo de la mente.
Se cuestionaba si la forma de reaccionar había sido la correcta, y aunque repasaba en innumerables ocasiones la escena, llegaba a la misma conclusión y se convencía de que su respuesta fue razonable, aunque minutos después parecía que la culpa lo volvía a enredar y a repasar nuevamente la reacción.
El cansancio se comenzó a notar, primero en el semblante de la cara y en el poco brillo de sus ojos, después con la pérdida de peso, pues el sobrepensar no solo le llenaba la cabeza de ideas sino también su estómago.
Por la noche, la pesadez del cuerpo y de la mente lo tumbó, bastó con recostarse en su cama para entrar en un profundo sueño en el que observó a su padre que se acercaba a él y le pedía disculpas por su forma de actuar y hablar.
Al despertar el sueño seguía fresco y algo había cambiado en él, estaba más tranquilo y no había más ideas en su cabeza, simplemente la decisión de buscar a su progenitor y aclarar la situación.
La misión era sencilla, al salir de trabajar se dirigiría directamente a la casa de su padre y comerían juntos, en tanto platicaban serenamente y con completa humildad y sinceridad para solucionar la pelea.
Así lo hizo, tal como lo había planeado se fue desarrollando el momento hasta concluir en algo que no había previsto, en un abrazo cálido y lleno de amor, que desde que era un niño no sucedía.
Regresó a su casa contento, no hubo ningún pensamiento, llegó a su casa y durmió en calma, sin pesadez, sin angustia, sin quejas, sin culpas, sin remordimientos, y con abundante paz.
Despertó animado y con la nueva idea de comer nuevamente con su padre, o bien, compartir algunos de los alimentos del día para recuperar los meses separados y con tanto rencor.
Estaba decidido a llamarle para avisar de la propuesta y en ese momento recibió una llamada, después de decir “hola” se quedó sin palabras, de los ojos comenzaron a brotar lágrimas y su cara se desencajó, cuando pudo volver a hablar, con la voz cortada cuestionó
– ¿Dónde será velado?




