IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO
El documento elaborado por Martha Luz Rojas, supervisada por Miguel del Castillo Negrete de CEPAL México, ofrece un análisis sociodemográfico de la población en tránsito migratorio en las fronteras norte y sur del país, considerando diversos flujos migratorios y sus características en diferentes momentos (2010, 2015 y 2019).
En la frontera norte, los intentos de migrantes mexicanos de llegar a Estados Unidos para trabajar han disminuido notablemente, pasando de aproximadamente 1.2 millones en 2010 a menos de 250 mil en 2017. La mayoría de estos migrantes son hombres en edad laboral (promedio de 32.7 a 35.2 años), con una escolaridad en aumento y mayor participación de personas no unidas en el hogar.
La mayoría planea cruzar sin documentos, principalmente en lugares como Tijuana y Nuevo Laredo, y utilizan principalmente autobuses o camiones, aunque también aumenta el cruce a pie. La contratación de coyotes ha disminuido, pero sigue siendo común, y los costos de estos servicios se han duplicado. La permanencia en Estados Unidos suele ser breve, con la mayoría permaneciendo menos de un mes, y muchos no tienen experiencia migratoria previa ni laboral en ese país.
En el flujo de personas devueltas por las autoridades estadounidenses, predominan hombres jóvenes (20-39 años), con mayor escolaridad y sin experiencia laboral en EE.UU., siendo detenidos principalmente en la frontera o en caminos.
En la frontera sur, predominan migrantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, con un porcentaje creciente de mujeres y una edad entre 20 y 39 años, la mayoría busca cruzar a EE. UU., aunque también hay quienes desean permanecer en México; los lugares de cruce más frecuentes son Tecún Umán y La Mesilla, y, al igual que en el norte, muchos viajan sin documentos y con ayuda de coyotes, enfrentando costos elevados.
La mayoría de quienes cruzan para llegar a EE. UU. son detenidos en caminos o en la frontera, permaneciendo en el país por períodos que varían desde unos días hasta varios meses. Las personas migrantes devueltos a Guatemala, Honduras y El Salvador por las autoridades estadounidenses son en su mayoría varones jóvenes, con bajo nivel educativo y sin experiencia laboral en EE. UU., detenidos principalmente en carreteras o en la frontera, y con una baja intención de volver a intentar el cruce en el corto plazo.
En cuanto a las características sociodemográficas en tránsito por México, se evidencian cambios en la participación femenina, que ha aumentado del 13,8 por ciento en 2011 al aproximadamente 31 por ciento en 2023-2024, especialmente entre migrantes de países emergentes como Venezuela, Ecuador, Colombia y también de países tradicionales centroamericanos.
La proporción de menores de 18 años en tránsito también creció, alcanzando hasta un 29,2 por ciento en 2019, aunque en años posteriores se redujo, reflejando posiblemente la migración de familias completas. La distribución por sexo en este grupo muestra un aumento en la participación de mujeres jóvenes, incluyendo niñas y adolescentes, lo que indica cambios en el perfil migratorio, con una tendencia hacia la movilidad de familias.
Por último, se subraya que la migración en tránsito es un fenómeno complejo, interconectado con otros flujos migratorios y con una fuerte carga política, que ha sido poco investigado en profundidad. La falta de datos específicos y comparables limita el análisis, por lo que se recomienda mejorar la recopilación de información mediante encuestas específicas y registros administrativos, desagregados por edad y sexo, para comprender mejor las características, condiciones y necesidades de estas poblaciones migrantes.
Además, se propone fortalecer la discusión interinstitucional y la definición del concepto de migración en tránsito, para orientar políticas públicas más efectivas y humanitarias.


