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OPINIÓN | El desastre de Xóchitl Gálvez

El Pequeño Timmy
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El pequeño Timmy

El fenómeno que representó Xóchitl Gálvez al convertirse en la candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México, ha llegado a ser el hazmerreír de la política mexicana, pasando por etapas de lástima, de ridículo, de vergüenza, de incongruencia, de una serie de infortunios que han dejado mal parada a la candidata quien pareciera que se aferra a una realidad inexistente para la mayoría de los mexicanos en dónde la única convencida de sus mentiras es ella misma. 

Con la realización del primer debate presidencial, quedaron en evidencia varias situaciones como por ejemplo, que Xóchitl no domina los temas de los que habla, si no tiene un telepronter o tarjetitas nada más no puede hilar ideas; que la candidata puede enfatizar que no ha militado en un partido político pero sí que se ha visto favorecida, varias veces, con cargos otorgados por candidaturas de partidos políticos. 

Decir que no tienes militancia en un partido político pero que estás siendo candidata por tres que son el PRI-PAN-PRD, es peor que militar en alguno de estos ya que al ser de supuestas ideologías diferentes, una persona con congruencia en su vida y en la vida política de un país jamás permitiría ser cobijada por un partido al que no ha querido afiliarse. 

Los gestos de Xóchitl durante el debate, los fallidos intentos de provocar a Claudia Sheinbahum, hablar de combate a la corrupción cuando está en un grupo conformado por perfiles con amplio espectro de corrupción, no fue la mejor alternativa, poco a poco la candidata se hunde en un pantano de miseria y vergüenza hacia quienes la vemos, porque según ella todavía va “muy bien”.

Da pena ver a una hidalguense tan mentirosa, con su risa nerviosa, a la que todo le sale mal, que no sabe improvisar, ignorante y también inculta, que quiere vender a Hidalgo una imagen de “chingona” cuando no lo es, siempre ha perdido en la entidad y ahora intenta ganar agarrada de las manos que una vez ella misma denunció. 

En verdad que pobre Xóchitl que pena que da, pero más que pena da coraje que ande presumiendo que es Hidalguense, y da pavor que todo México vaya a creer que en este hermoso estado del país, la gente es así de bruta e ignorante y  mentirosa. 

Xóchitl solo tiene un camino, la derrota. Y a pesar de que toda su campaña ha dicho que va a remontar, la verdad, cada día eso es más improbable, su candidatura nació muerta, la inflaron con esperanza los opositores pero ahora cada día que pasa la dejan más sola que nunca. Sin duda que a estas alturas del partido, hubiera sido mejor candidata Beatriz Paredes que Gálvez la ocurrente, la grosera, la pelada, la ignorante, la del brinquito, la que no controla ni su expresión facial, la de la botarga de dinosaurio, la encadenada, la mamá del Junior, a la que se le va el teleprompter, la señora que es abucheada en el extranjero, la que pone el escudo nacional de cabeza, esa misma que se hizo candidata y está condenada a perder, esos sí, no sin antes trabajar para los partidos que niega pero con los que ha formado la relación simbiótica-mutualista perfecta.

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