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martes, enero 13, 2026

No me gusta Bad Bunny

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Un adulto responsable

“Y si veo a tu mamá, yo le pregunto por ti, a ver 
si ya tienes a alguien, alguien que te haga feliz”
Si veo a tu mamá – Bad Bunny

Nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio y conocido internacionalmente como “Bad Bunny”, el cantante puertorriqueño ha convertido su carrera en un fuerte estandarte que realza su país y el papel de los latinos en Estados Unidos.

El cantante ha incursionado en varias áreas: es actor, ha luchado en la WWE, modeló para Calvin Klein y además, se volvió un revolucionario cuando su país lo necesitó. Cuando se habla de un artista multifacético, “El Conejo Malo” debe salir en la conversación.

Yo lo conocí en 2016, justo cuando comenzaba su carrera con un par de colaboraciones y en el 2018, tras su primer disco y su creciente popularidad, las críticas no tardaron en llegar. Recuerdo que Anne Hathaway dijo en alguna entrevista que cantaba como cuando uno lo intenta mientras está bostezando (concuerdo, es cierto). 

Después se habló de las letras, y es que es verdad, algunas harían sonrojar al mismísimo Danny Flow, imagínense ustedes cuántas personas no pusieron el grito en el cielo después de escuchar algunas frases tan llenas de “poesía contemporánea”, por eso la gente recatada prefiere escuchar otro tipo de música y pusieron a “Bad Bunny” lejos de su radar. Yo estoy en ese grupo.

Pero cuando llegó el 2019, y Martínez Ocasio decidió (junto con otros grandes artistas de su país, como Ricky Martin y Residente) participar activamente en las marchas contra Ricardo Roselló en el Verano del 19, por el escándalo del chat en Telegram y obligaron al político a renunciar, ese Señor se ganó mi respeto.

Después escuchaba sobre él cada vez más: las noticias hablaban sobre que sacó dos discos en un año, que reivindicaba el papel de las mujeres en la música y la vida pública y que cada vez era más exitoso. Era imposible ignorar todo eso y entonces vi el video, el video de la canción con la que comienza la columna de hoy. Es un video fuerte y la canción me gusta, me gusta mucho, de las pocas que en realidad disfruto de él.

Personas importantes para mí lo escuchan seguido y entonces mil veces me he tenido que tragar el corito de “Ojos lindos”, “La canción”, “DeBÍ TiRAR MáS FOTos”, “Callaíta”, “Safaera”, “Si tu novio te deja sola”, “Un x100to”, entre otras, cuyo nombre desconozco.

Vi “Tren Bala” y “Happy Gilmore 2” y escuché la explicación de cómo siempre ha visto por su país, ya sea con donaciones, conciertos gratis o discos completos que le hacen un gran homenaje a su patria. Ese hombre es un gran ejemplo a seguir.

Además, siempre está defendiendo sus raíces y el papel de los latinos en Estados Unidos. De hecho, ya ha dicho cosas contra el gobierno de Trump y próximamente se presentará en el Super Bowl en contra de la bendición del presidente estadounidense, y todo aquel que haga enojar a Trump, para mí es un héroe.

Pero no me gusta su música, no puedo con ella. No me parece que sea la gran cosa y perdón, pero no entiendo cómo es que personas que juraron nunca escuchar reggaetón, ahora disfrutan su música. De verdad lo admiro como persona, todos deberían de tener algo del cantante puertorriqueño, pero no lo escucho por gusto, y… ni modo. Es como el caso de Alejandro Fernández “El Potrillo”, solo que al revés. No me agrada como persona, pero cómo disfruto su música. 

Nota: Pocas veces creo en la frase esa de que “Hay que separar al artista de su arte”, pero en esta ocasión, hice una pequeña excepción y le dediqué una columna a un artista que no me gusta.

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