RELATOS DE VIDA
¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Ayúdenme, por favor!
—Permanecemos estáticos, sin hacer ruido, no queremos perder detalle de lo que pueda o no pasar, muchos tenemos los celulares grabando y fijos a ese espacio que en poco tiempo ya reunió a casi un centenar de curiosos ignorantes porque no sabemos en realidad lo que sucede.
Si todos me están viendo, ¿por qué nadie se acerca para ayudarme?
—Me pareció ver que movió ligeramente la pierna. Creo que varios lo notaron, porque se escuchan los murmullos. O simplemente hacen suposiciones de lo que pasa, con la poca información que recabaron. Alguien debe tener esos datos.
Vaya, hasta que llegan, porque esta bola de metiches nomás no hace nada.
—Ya llegó la ambulancia, también más policías, y nos hacen señas para hacer más espacio.
Por favor, ayúdame. Trato de pararme pero no lo logro.
—Creo que ya estoy alucinando, siento que me observa, es una mirada pesada, penetrante, y al mismo tiempo la mirada de un gatito pidiendo ayuda.
“Es un caso perdido, aún tiene signos, pero en cuanto sea movido, morirá”, informa el paramédico a uno de los oficiales.
No, no puede ser, cómo que voy a morir, no fue para tanto, solo tropecé, recuerdo el dolor del golpe en la cabeza pero sigo viendo lo que hacen, puedo hablar, llevo tiempo pidiendo ayuda aunque me imagino que sin el volumen adecuado, porque nadie se acercó. No puedo, no quiero morir.
—Aún seguimos en silencio, esperamos escuchar lo que susurran los policías para enterarnos de lo que pasó. El joven sigue tirado en el pavimento, con la cabeza sobre una roca mal colocada y que de hecho no tendría que estar ahí, se alcanza a ver un poco de sangre. Está inmóvil, con los ojos abiertos y el cuerpo desfallecido.
Una mujer que va llegando a la escena se abre paso entre la multitud, logra llegar hasta enfrente, observa detenidamente y en repetidas ocasiones a la persona tirada, cree reconocerlo… Sí, lo identificó. Es su novio, justo hoy tenían una cita por la tarde y le diría que está embarazada. La primera reacción fue llorar y salir corriendo hacia él, los policías estaban distraídos pidiendo indicaciones, ella se tira junto a él, lo abraza, y los signos desaparecen.



