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viernes, enero 23, 2026
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Maltrato animal… liberen a Solovino

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Pido la palabra

Los perros, los eternos y leales amigos del hombre, los que con un movimiento de cola –la del perro por supuesto- nos demuestran el cariño que nos tienen, este mes han estado en el ojo del huracán, baste recordar el Refugio Franciscano en CDMX.

Cuando los perritos son agresivos y muerden, se les presume culpables, y se les exhibe sin haberles dado la oportunidad de un debido proceso y de una legítima defensa; aunque tal vez no haya necesidad de procesarlos, cuando en la actualidad se han realizado reformas perronas a la legislación, para que estos alcancen fianza y puedan enfrentar el juicio en la calle, no faltaba más: o todos coludos o todos rabones.

En cualquier caso, Perry Masón sería un excelente abogado de estos canes, pues mediante una perra defensa o “mordidas” en caso extremo, podría evitar que sus clientes –bien colmilludos por cierto- regresaran a las mazmorras a continuar con su vida de perro.

Las manifestaciones que se dieron con relación al Refugio Franciscano tenían un objetivo bien definido: “Liberen a solovino”; aunque es muy probable que el beneficio también alcance al “Pulgas”, al “Bombas” e incluso hasta al “Mugres” y al “Reguetonero”; verdaderos perros de presa cuyas dentelladas dejan huella para siempre.

Muchos amores perros estarán esperándolos a su llegada al hogar dulce hogar, pues no hay nada como compartir una cena de croquetas con la familia; y si no les gusta, aún les queda la posibilidad de decir “a otro perro con ese hueso”.

Aunque se diga que perro que ladra no muerde, estos perros sí que están haciendo mucho ruido cual candidato tras el hueso; ahora nos damos cuenta que también el hombre puede ser el mejor amigo del perro, aunque hay que tener cuidado, pues el que con perros se acuesta, amanece con pulgas.

El caso es que el Poder Canino está presente, y los animalitos que han servido de compañía a nuestra soledad no deben ser utilizados como justificación a nuestra irresponsabilidad de seres pensantes; pues, aunque haya perros que sean agresivos, no podemos criminalizar a todos, ¿no será que los estamos tomando como chivos expiatorios?, en este caso “perros expiatorios”.

Decía Ghandi que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales”, y nosotros no estamos cumpliendo con la parte que nos corresponde en ese juego de la vida; En la pasada Navidad seguramente hubo quién regaló un perrito al hijo o a la novia o novio; y mientras esté pequeño y pachón, el animalito será cuidado y alimentado,…pero en cuanto crece, muchos ya no sabrán qué hacer con él y lo primero que se les ocurre es ir a tirarlo en algún lugar lejano a su domicilio, para perderlo y colocarlo en situación de calle.

El verdadero perdido es aquél que no asumió su compromiso de ser humano, los animales, quizá -y lo reitero- quizá no piensen, pero si sienten dolor y hambre por ese abandono al que se les condena.

No desquitemos nuestra frustración e incapacidad con los perros, como se está haciendo costumbre en muchas partes de México; debemos tener compasión por todos los seres vivos, y eso incluye a los perros, es lo que en verdad nos hace seres humanos; y hoy sostengo que “entre más conozco al hombre, más quiero a mi perro”.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

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