CONTORNOS LITERARIOS
Título del libro: El llano en llamas
Autor o autora: Juan Rulfo
Editorial: Fondo de cultura económica
Año: 1986
Leer a Juan Rulfo cuando era estudiante de secundaria fue inicialmente una obligación que solo iba a permitir pasar fácilmente con buena nota la clase de literatura en la asignatura de español, y coincidió con la existencia de un ejemplar de El llano en llamas, que contenía varios cuentos y que habitaba en casa en algún librero junto con otros títulos. La idea original de la clase era adaptar un relato literario a una representación teatral y en ese momento una idea quizá no tan brillante cruzó por mi mente: ¿por qué no simplemente tomaba el relato de Macario y hacía un monólogo y cumplía con ese proyecto? ¿qué tan complicado podría ser este pequeño texto de lenguaje simple y cotidiano? Así que me di a la tarea de leer y releer el pequeño relato e intentar aprenderlo de memoria para lograr cumplir mi objetivo. Complicado. Muy complicado. Aunque al final aborté el proyecto y la representación teatral se hizo por equipo con Nos han dado la tierra, terminé por leer casi todos los cuentos que venían integrados en aquella publicación que tenía una portada de fondo amarillo con unas siluetas humanas que parecían esbozadas con bolígrafos negro y rojo, tamaño pequeño rotulado como colección popular del Fondo de Cultura Económica. Este ejemplar fue mi compañero durante muchos años hasta que lo perdí de vista. Cuando comencé a dar clases volví a tomarlo como referencia para desarrollar el gusto por la lectura a algunos.
Hablar de Macario resulta tan emocionante como complicado y posiblemente sea gracias a su simpleza y a la manera tan concreta en la que el autor construye un perfil muy sencillo del personaje. Relato ágil que usa un lenguaje cotidiano y que atrapa de manera inmediata con su fluidez, que usa alguna cotidianidad, pero no la que es común para todos, esa cotidianidad de sus entornos y de sus lugares comunes que no precisamente coinciden con la de todas las personas. Es esta manera de reflejar lo de todos los días que no es el continuo de toda la gente el toque mágico que Rulfo le imprimió a sus cuentos.
En Macario las formas de expresión parecen extraídas del lenguaje de uso cotidiano de alguna persona que habitaba en alguna región y que era de uso local. Si esta forma de ver a Rulfo usando recursos de las expresiones locales de algunas regiones específicas es real y verdadera, definitivamente podría no haber necesitado usar la personificación como recurso retórico, que se puede dejar entrever, por ejemplo, cuando se refiere a las ranas; como: “la gritería de las ranas”, aquí la genialidad y espontaneidad del autor podría haber superado el recurso técnico por mucho sin necesidad de realizar esfuerzos extraordinarios.
Su madrina quiere dormir, así que lo ha enviado a sentarse junto a la alcantarilla a esperar a que salgan las ranas para apalearlas o tundirlas con una tabla en cuanto se aparezcan, aunque en realidad escribe “apalcuachara a tablazos”, término que usa para referirse a “cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera”. Estos modos regionales de decir ciertas cosas son una de sus singularidades que le abonan frescura y sencillez y que resultan ser soluciones bastante creativas de expresar.
Él es Macario, el personaje que narra esta singular historia en primera persona, escrita a modo de monólogo, historia que, por lo breve, se escurre en momentos bastante cortos de una lectura que pareciera que debe de atender más al tiempo que se invierte en sentarse, que en lo que termina de pasar por la vista, sin embargo, es la historia que se puede leer y releer innumerables veces para apenas comprender vagamente que siente y que piensa un personaje como éste y cuál es el verdadero sentido de lo posible y lo real dentro de su pensamiento.
Eddy Salgado Cervantes. Profesor de educación secundaria, ha hecho del quehacer artístico, mediante la pintura y el grabado, un modo de vida. Su mayor acercamiento con la literatura y sus creadores ha sido cuando dirigió, coordinó y editó una revista independiente durante 3 años llamada Los hijos del alebrije.



