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jueves, enero 1, 2026

Los ucranianos entran 2026 sin estar dispuestos a rendirse a pesar de los ataques rusos

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Los ucranianos entran en 2026 sin estar dispuestos a ceder ante los ultimátums rusos, en medio de cortes masivos de electricidad y continuos ataques contra la población civil, al tiempo que las esperanzas de paz se ven contrarrestadas por el escepticismo sobre la disposición de Rusia a poner fin a la guerra.

Una nevada ofreció un atisbo de un ambiente festivo a los ucranianos que celebraron Año Nuevo en la ciudad occidental ucraniana de Leópolis, donde un hombre en la veintena, con prótesis en lugar de ambas piernas y una gorra de estilo militar, permanecía silencioso al observar a su pareja dibujar un corazón en la nieve con una de sus muletas.

Sin embargo, la pequeña multitud que se reunió en un pequeño mercado navideño contrastaba notablemente con los años anteriores a la guerra, cuando las calles se llenaban de miles de personas y se preparaban fuegos artificiales.

En lugar de sonidos de pirotecnia, los ucranianos escucharon en Nochevieja y las primeras horas de Año Nuevo el fuerte zumbido de más de 200 drones rusos de largo alcance con los que Rusia atacó infraestructuras vitales en Volinia, Odesa, Kiev y otras zonas del país invadido.

Mientras algunas familias veían en Nochevieja el discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien reiteraba la voluntad de Ucrania de alcanzar la paz pero no a costa de la rendición, muchos ucranianos recibían en sus teléfonos avisos de nuevos cortes de electricidad, pues cada vez más elementos de la red eléctrica están afectados por los bombardeos rusos.

 Con el frente en la cabeza

En Nochevieja y el día de Año Nuevo, amigos y familiares se deseaban mutuamente que 2026 fuera mejor que el año anterior y que finalmente trajera la paz, pero sus pensamientos también se dirigían a sus seres queridos en la línea del frente.

«Miles de nuestros muchachos pasaron el Año Nuevo en sus puestos, por nuestro bien», dijo Olena Sosna, residente de Járkov (noreste).

El hijo de Sosna, Sviatoslav, lleva más de 100 días sin descanso en el frente, ya que los constantes ataques de Rusia han imposibilitado la evacuación y la rotación de los soldados.

Junto con sus compañeros heridos, Sviatoslav ha estado bajo constantes ataques de drones y asaltos de infantería, mientras su madre observa con preocupación cómo la línea entre los ejércitos retrocede lentamente en el mapa del campo de batalla por la presión rusa.

«Cada minuto quieren matarlos, volarlos por los aires, envenenarlos con gas, acabar con ellos y con todo lo que los rodea. Pero los chicos aguantan», señaló Sosna, que mostró un vídeo enviado por su hijo en el que se ven varias granadas rusas RG-Vo usadas.

Esas armas contienen un gas que dificulta la respiración y provoca una fuerte irritación en los ojos, según Sviatoslav.

 Sin voluntad de rendición

La realidad sobre el terreno, con los ataques rusos en curso y la insistencia del presidente ruso, Vladímir Putin, en luchar hasta alcanzar la «victoria», ofrece poco optimismo a los ucranianos, que ven cómo su presidente resiste la presión de Washington para que ceda territorios.

«No quiero que todo haya sido en vano después de todo lo que han pasado nuestros defensores», declaró Daria Kuzmenko, una psicóloga de 32 años de Odesa (sur) cuyo hermano lucha actualmente en el frente.

El contenido de un posible «acuerdo de paz» cambia cada día, afirmó Kuzmenko con escepticismo, y añadió que no estaría dispuesta a ceder «ni un centímetro de nuestro territorio», porque se ha derramado mucha sangre por él.

Muchos ucranianos siguen abiertos a concesiones dolorosas, incluida la aceptación de facto de la ocupación de las zonas capturadas, sin reconocer su legitimidad.

Sin embargo, la mayoría no confía en Rusia pues, según encuestas recientes, hasta un 85 % rechaza ceder Donbás, área parcialmente ocupada por Rusia y que Moscú quiere en su totalidad, ya que cree que esto solo abriría el camino a otra agresión y traicionaría a cientos de miles de sus residentes a la ocupación rusa.

 Más víctimas civiles de Rusia

Los ataques de Rusia contra la población civil, con un aumento del número de víctimas del 27 por ciento en 2025 según la ONU, y los cortes masivos de electricidad en todo el país se consideran un intento deliberado de aplastar la moral y desesperar a la población para forzar su rendición.

Odesa se ha visto especialmente afectada, con miles de personas que solo reciben electricidad durante unas horas al día, lo que repercute especialmente en los ancianos, los enfermos y los niños, manifestó Kuzmenko.

«Renunciar a nuestros territorios sería descuidar y faltar al respeto a quienes murieron por Ucrania», concluyó.

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