IGUALDAD SUSTANTIVA, EMPODERAMIENTO EFECTIVO.
Cada 15 de mayo, México celebra el Día del Maestro para homenajear a millones de docentes que trabajan en el país, sin embargo, esta fecha también pone en evidencia los principales desafíos del sistema educativo mexicano sobre todo en materia de perspectiva de género.
El estudio publicado por la revista Complutense en Educación acerca de la Perspectiva de Género en la Formación Docente, revela el estado actual de la formación docente en perspectiva de género con una gran brecha entre la necesidad percibida por futuros y actuales docentes, y la realidad de su capacitación, ambos grupos coinciden en que es urgente integrar temas de género en su formación, ya que la mayoría desconocen el tema o han recibido poca o ninguna preparación al respecto, siendo en muchos casos esfuerzos individuales de docentes interesados en la materia.
Esta situación limita su capacidad para aplicar propuestas concretas en la práctica educativa, en línea con las políticas que demandan la inclusión de la igualdad y la perspectiva de género en el sistema educativo; aunque algunos docentes muestran actitudes abiertas y sensibles, también existen resistencias, especialmente entre los docentes masculinos.
En el ámbito universitario, la presencia de temáticas de género en los planes de estudio de formación pedagógica es escasa o inexistente, manteniendo un enfoque técnico que prioriza conocimientos disciplinares sobre una formación crítica que cuestione creencias y valores. La falta de formación en igualdad de género por parte del profesorado universitario es una de las principales resistencias para modificar los currículos, sin embargo, algunos centros ofrecen cursos específicos, los cuales son valorados positivamente, aunque su carácter voluntario y aislado limita su impacto a largo plazo y en toda la comunidad educativa.
La importancia de incluir la perspectiva de género radica en que el profesorado reproduce, consciente o inconscientemente, estereotipos y prácticas sexistas que sostienen el sistema patriarcal, formar al profesorado en temas de género favorece su papel en la transformación social hacia una mayor igualdad y justicia, además de dotarlos de herramientas para empoderar a su alumnado y promover la igualdad de oportunidades. La formación en género debe ir más allá de conocimientos técnicos, implicando un proceso de reflexión crítica que modifique creencias y prácticas docentes, y que contribuya a un cambio cultural profundo.
Para lograrlo, se recomienda incorporar la perspectiva de género en los planes académicos de forma obligatoria, mediante asignaturas específicas y un enfoque transversal en toda la formación inicial y continua del profesorado. La universidad debe avanzar en una verdadera transformación institucional, que suponga cambios en los currículos y en la cultura académica, además de ofrecer formación feminista de calidad a docentes y formadores comprometidos que puedan liderar estos cambios mediante análisis críticos y estrategias de evaluación de impacto, solo así será posible reducir la reproducción de estereotipos y promover prácticas educativas más igualitarias.
Finalmente, la investigación en este campo está en crecimiento, principalmente en España, y aunque existe consenso sobre la necesidad de integrar la perspectiva de género en la formación docente, su incorporación efectiva aún es escasa, la transformación requiere un proceso gradual, sostenido y reflexivo, que involucre a todos los actores del sistema educativo, además de que sea respaldado por marcos teóricos y políticos claros.
Es fundamental ampliar las investigaciones a nivel internacional y desarrollar guías que orienten a instituciones y gobiernos en la implementación real de la perspectiva de género en la formación docente, en busca de una educación más justa e inclusiva.
¡Expreso mi reconocimiento y gratitud a mis colegas maestras y maestros de nuestro país!




