RELATOS DE VIDA
Estaban disfrutando al 1000 por ciento el momento, era una estancia de un par de horas en un motel a las afueras de la ciudad, lo habían planeado desde una semana atrás y todo era literalmente delicioso, desde la comida hasta el postre.
Ambos estaban casados, pero desde varios meses gozaban de horas efímeras, aprovechando los tiempos de trabajo y personales de sus respectivas parejas, que al parecer presentían el engaño, sin poder comprobarlo.
En esta salida, añadieron vino a la convivencia y unas cuantas inhalaciones a un cigarro con una hierba seca en su interior, combinación que originó que el encuentro fuera más alocado y frenético.
Ya había pasado la hora de la comida y ahora estaban en la fase del romanticismo en la cama, el alucine les hizo practicar varias posiciones para finalizar con la favorita de los canes.
La intensidad del empuje, y la inestabilidad de la cama, con la combinación del vino y la hierba, desató que la mujer perdiera el control en un empuje frenético, cayendo de frente contra el piso, y causando una fractura de pómulo y nariz, así como una abertura en la boca por el encontronazo directo.
Asustados por la sangre, se vistieron rápidamente y corrieron al hospital, en donde fueron recibidos por médicos que aseguraron que esas heridas eran producto de violencia familiar, y mientras la ingresaban a urgencias, comenzaron con el protocolo de reporte por un posible delito.
Al acudir las trabajadoras sociales a entrevistarla para levantar el parte informativo, la mujer negaba que se tratara de violencia familiar, pero le apenaba relatar lo que estaba haciendo y con quién, pues le pidieron el nombre y contacto de su marido para llamarlo porque debía quedarse un par de noches para observación.
Al saber del lío en el que se metería con su marido, contó la verdad a las autoridades del hospital y pidió discreción en el momento que llegara su esposo, finalmente así lo acordaron. En tanto en los pasillos corría la voz de la mujer a la que no le dieron una paliza por violencia familiar, pero sí una paliza sexual.