La mentira

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LAGUNA DE VOCES

El camino más cercano para llegar antes que nadie, necesariamente era el engaño, la mentira, la palabra incumplida; pero era necesario que estuviera presente sin que nadie hubiera ganado la partida, porque prohibirlo solo hubiera tenido consecuencias graves, críticas, para una gran cantidad de personas a las que, en verdad, no les interesaba si mentía, porque el resultado era favorable para ellas, y con bastante regularidad eso basta para justificar cualquier barbaridad.

Así que, desde ese momento, ese día y hora que solo él podría recordar pasados los años, apostó todo a salvar, si no a la humanidad, sí una buena parte de la misma, que acabó por endiosarlo y colocarlo en calidad de ser superior, solo posible de entender si le otorgaban una nueva dimensión.

Después olvidó el origen de todo, y se entregó a pregonar que jamás había engañado a nadie, que desde niño había sido educado bajo el precepto de que la verdad lastima, llega a matar, pero nunca trae como consecuencia cosas malas, sí en cambio buenas, eternas se diría y joya invaluable para una sociedad que antes padecía la mentira vil como asunto de todos los días.

Vivió todavía el tiempo suficiente como para ver la caída de todo lo que había construido, porque nunca falta el cínico que argumentara lo mismo que él, que salvaba al ser humano en su conjunto, aun en contra de sus principios más fundamentales, pero que primero estaban las personas, y luego esos asuntos que se podían guardar para el futuro.

De tal modo que le sucedió otro igual a él, incluso peor, porque haber instituido la mentira, el engaño y la palabra incumplida, había resultado todo un éxito, pero también un arma que tarde o temprano se volvería contra él mismo. Como finalmente sucedió.

Aprendió que quien miente una vez, no tiene el menor empacho en volverlo a hacer, y que todo camino en un mundo como el nuestro, solo puede sobrevivir a partir de eso: la mentira.

No hay explicaciones que den cuenta clara del origen y destino de nadie, y el miedo que se fomentó a la muerte, tuvo como guía salvar al número más grande de los que padecían una profunda tristeza, como la mayoría seguramente, por haber aparecido en un lugar desconocido con compañías que se quedaba a la fuerza, porque simplemente no había de otra.

Así que nada habría de pasar por unas cuantas mentiras más, que esa era la costumbre, la tradición, la única forma real que todos habían aprendido a usar en el nombre de la no extinción del ser humano.

El problema es cuando la mecánica sea modificada, y ya nadie tenga la necesidad de justificar sus mentiras, porque en realidad nadie las cree, pero el miedo absoluto al cinismo, a la carencia absoluta de valores, es lo que sostenía finalmente a una sociedad, un mundo de a mentiras.

Confirmado que nadie regresaría durante muchos miles de años de la muerte, el proceso que llevaría a la extinción, se puso en marcha. Primero muerta la raza humana, que aceptar la mentira que le había dado origen y destino.

Por supuesto, esa posibilidad es una mentira, pero que funciona cuando todas las demás han dejado de hacerlo.

Mil gracias, hasta mañana.

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