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miércoles, febrero 11, 2026
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La mayor tumba de la realeza celta junto al Sena muestra sus secretos en una exposición

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Tras algo más de una década de trabajo, los investigadores franceses han revelado los secretos de la tumba real celta localizada en el yacimiento de Lavau. Sus 14 metros cuadrados sorprendieron por su magnitud y ahora son el foco de una exposición en la vecina localidad de Troyes.

El yacimiento, situado a 150 kilómetros al sureste de París, fue excavado entre 2014 y 2015 como parte de una iniciativa de «arqueología preventiva» para salvar sitios en peligro por la construcción. Se descubrió una necrópolis de casi una hectárea que albergaba una enorme tumba, la más grande de esta zona de asentamientos celtas, datada de mediados del siglo V a.C.

Los objetos hallados indican que se trata de un líder celta, un príncipe de Lavau, que vivió unos treinta años y es el protagonista de la muestra ‘Lavau. Un príncipe celta a orillas del Sena’.

Bastien Dubuis, arqueólogo y comisario, explicó que «esta excavación dio lugar a un descubrimiento realmente excepcional, ya que se encontró una nueva tumba principesca celta, algo que no se había hecho en Francia desde hacía más de 60 años».

El contenido era excepcional y no fue saqueado, aunque el techo de vigas se derrumbó alrededor del 450 a.C., aplastando el interior. Los huesos del príncipe quedaron pulverizados, pero fragmentos de su cráneo permitieron reconstruir su aspecto con tecnología 3D, una recreación visible en la muestra.

Dubuis detalló que el príncipe portaba «un gran collar de oro alrededor del cuello y brazaletes de oro. Tenía un equipo muy simbólico, muy específico, que incluía un tocado, una especie de casco ceremonial. Llevaba un gran cuchillo ceremonial enfundado en una funda de cuero ricamente decorada».

También se encontró un enorme caldero de bronce, de aproximadamente un metro de diámetro y 300 litros de capacidad, una de las piezas más impresionantes que revela por primera vez el conjunto de los hallazgos. Se usaba para servir vino, y junto a él, se halló una jarra de cerámica griega, casi perfecta, para el líquido.

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