Para su retorno al majestuoso Grand Palais, su hogar natural, la feria Art Paris se ha expandido este 2025 hasta 170 exhibidores, 34 más que el año pasado y procedentes de 25 países, y entre el casi millar de artistas representados aumenta también el número de mujeres, que suponen ya el 40 por ciento del total.
«Es una gran emoción estar en este lugar magnífico porque estuvimos exiliados cuatro años», indicó este miércoles Guillaume Piens, director de Art Paris, en vísperas de la apertura al público de este multitudinario evento, que cuenta este año con un 60 % de galerías francesas y un 40 por ciento de extranjeras.
En sus últimas ediciones se había tenido que celebrar en un pabellón provisional ubicado a los pies de la torre Eiffel, mientras el Grand Palais, que se construyó junto al Sena para la Exposición Universal de 1900, era reformado en profundidad para acoger pruebas de los Juegos Olímpicos de 2024.
Este 2025, bajo sus techos de cristal, Art Paris, que abre este jueves y cerrará el domingo, espera a unos 70 mil visitantes que se perderán entre las obras de artistas como la japonesa Chiharu Shiota, el francés Fernand Léger o el español Manolo Valdés, presentadas por de galerías de París, Hong Hong Kong, Barcelona, Johannesburgo o Santiago de Chile, entre muchos otros lugares.
Y es que el ADN de la feria sigue manteniéndose: un evento con espíritu «regional y cosmopolita», según Piens, que es cada comienzo de la primavera el punto de encuentro de galeristas, artistas, coleccionistas y, por supuesto, de aficionados al arte de todo el mundo.
En total hay 990 artistas representados y un 40 por ciento de ellos son mujeres, en línea con una mejora del acceso de las artistas que la feria lleva trabajando especialmente desde 2019.
Este año se complementa, además, con un premio especial para autoras femeninas, valorado en 30 mil euros, promovido junto a la revista Marie Claire y la casa de joyería Boucheron.
«Creo que es importante, aunque las cosas vayan un poco mejor para las mujeres artistas, apoyar su visibilidad a través de este tipo de iniciativas», consideró Piens.
Dos temáticas y nuevas promesas
En el recorrido laberíntico de la feria, los visitantes podrán encontrar obras que han sido seleccionadas para ilustrar dos grandes temáticas: la pintura figurativa francesa, largamente ignorada por las grandes instituciones, y una recopilación de 18 artistas internacionales conectados por su estilo híbrido.
Esa última selección, bautizada ‘Hors limites’ y comisariada por el artista suizo Simon Lamunière, explora la creación contemporánea a través del prisma del mestizaje y del «vaivén entre los orígenes, el género, el parentesco, la historia y la geografía» de los artistas, tal y como la describe Art Paris.
De ella forma parte la española Dora García (España), nacida en Valladolid en 1965 y que actualmente vive en Oslo, presentada por Michel Rein (París).
Está representada con una pieza «realmente increíble», describió Nicolas Rein en nombre de esa galería, que consiste en un libro de Marguerite Duras de su propia colección, ‘La maladie de la mort’, que la artista formada en Salamanca y Ámsterdam leyó con polvo dorado en sus dedos.
«Tiene esta idea de actuar sus obras, al leerla, y es realmente personal al mismo tiempo», detalló Rein sobre el estilo de García.
Para este 2025, Art Paris también ha agrandado la sección promesas -dedicada a galerías de menos de una década de trayectoria- y entre ellas la participación es aún más internacional, con un 59 por ciento de instituciones extranjeras.
En esa selección figura la guatemalteca Galería Rebelde, responsable de traer hasta Art Paris por primera vez la pintura del costarricense Luciano Goizueta.
Su trabajo repasa la idea de «umbral», indicó el propio artista, tanto en el tiempo y como en la distancia.
Lo hace a través de imágenes muy personales que sitúan al espectador como observador de momentos y ubicaciones muy cotidianas, como el atardecer tras una ventana o la imagen de un patio vecino con su piscina desmontable, eco de los tiempos que ha pasado Goizueta en Argentina.
«Hay lugares que son cercanos, pero están lejos», explicó Goizueta, quien aseguró estar muy «emocionado» con su estreno en esta gran cita del arte global.
Estar presente con una de las pocas exhibiciones personales de la feria (solo hay 26 galerías que optaron por dedicar todo su espacio a un solo artista) es además «impresionante» para un autor llegado «desde la periferia».
«En este mundo actual uno está constantemente conectado y viendo todo lo que está pasando alrededor. Creo que, más y más, los artistas que venimos de países que de repente no son del ‘mainstream’ tenemos como una capacidad de producir un arte más global, sin perder de vista de dónde venimos», opinó.